sábado, 7 de octubre de 2017

ADEU JUNQUERAS, ADEU

            

  Oriol Junqueras, el hombre del momento, la sombra alargada de Puigdemont, el catalán impasible que lleva camino de convertirse en el catalán imposible, el aspirante a presidir la Generalitat republicana o monárquica, el hombre que susurra bondades cuando la prensa española le entrevista, que dice querer a España pero cada día sueña con separarse de ella, ese hombre es el responsable económico del Govern y asiste impasible a la marcha de la banca catalana y de bastantes de sus grandes empresas, Caixabank, Banco Sabadell y Gas Natural le han dicho ya: “adeu” con el corazón que con el alma no puedo.
  Varias semanas antes de la estafa democrática del referéndum tuve ocasión de escuchar atentamente la entrevista que Pepa Bueno le hacía en su matinal de la Cadena Ser. La periodista,  profesional fuera de toda duda, llegó a pedirle en varias ocasiones: “señor Junqueras, vamos a comportarnos como adultos”. Y sobrados motivos tenía para tal petición porque Junqueras una y otra vez pretendía tratar a los oyentes como si se tratara de alumnos de guardería. Ni el Gran Houdini en sus números más prestigiosos demostró nunca mayor capacidad de evasión.

  Mientras oía la entrevista me fui haciendo mi propia composición de ideas sobre el personaje, una mezcla explosiva de telepredicador americanizado, una importante dosis de cinismo revolucionario disfrazada bajo un manto de pretendida bondad ecuménica  y una capacidad para el fraude político capaz de incendiar con susurros  que no con gritos como sus correligionarios de Omnium Cultural y la ANC. Y todo ello aderezado con una salsa agridulce a base de victimismo catalanista, falsa modestia pequeñoburguesa y caridad cristiana que como todos sabemos, bien entendida, es la que empieza por uno mismo.
  Si alguna duda tenía sobre mi concepto del personaje fue la entrevista de García Ferreras el pasado jueves la que terminó por disiparlas. En plena semana de pasión independentista y cuando era público y notorio el deseo de grandes empresas catalanas de abandonar el territorio en busca de otros menos convulsos e inciertos, Junqueras afirmaba ante el periodista de La Sexta que en una economía global las empresas trabajan con bancos de todo el mundo y que en Cataluña se habían batido records de  inversión extranjera. Blanco y en botella, la negación de la realidad en base a la ensoñación independentista, esa que hace recordar aquella maravillosa canción de Ray Connif: “El humo ciega tus ojos”
  Y es que en Cataluña hay mucho humo en estos días, el humo del incendio del procés que amenaza con convertirse en catástrofe natural si no consiguen apagarlo a tiempo y está claro que por lo visto en estos días no podemos contar con los Bomberos de la Generalitat, muchos de ellos convertidos en pirómanos del furor independentistas en las calles.
  Se van las empresas, se van los artistas o mejor dicho se les expulsa del paraíso catalán, se quieren ir miles de Mossos que no soportan convertirse en una policía de partido, se quedan guardias civiles y policías nacionales a los que en estos días se acosa y persigue sin más culpa que la de tener unos mandos políticos que los enviaron al matadero y luego les abandonaron, se quedan millones de catalanes que no comparten el ideario independentista y se sienten al mismo tiempo catalanes y españoles, como Javier, gaditano y catalán que por Messenger me pedía hace días: “No nos dejéis solos”. Sentí rabia, sentí dolor por Javier y por todos los que sufren en estos días como él. Por ellos España no puede decir:“Adeu” Junqueras…

  

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