domingo, 14 de mayo de 2017

CIBERATACA QUE ALGO QUEDA, EL "EFECTO CALASPARRA"

  Ya queda menos, una semana y nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto, o al menos eso es la sensación que desprenden editoriales y artículos de prensa aparecidos en este domingo 14 de Mayo, efemérides de San Matías Apóstol que como es bien sabido fue el sustituto del traidor Judas Iscariote tras la muerte de Jesucristo.
  Hace ya días que las primarias socialistas ganan por goleada mediática a la Operación Lezo y otros relatos variados de la corrupción nacional incluida la religiosidad obscena del nacionalismo convergente y sus misales viajeros. Ni siquiera el mayor ciberataque de la historia ha conseguido ocultar informativamente el skyline de la disputa interna de los socialistas, lo que no resulta extraño porque de ciberataques los socialistas sabemos un montón y el que más y el que menos ha hecho un master en las últimas semanas.

  Esta reluciente mañana de primavera, quizás la más hermosa de lo que llevamos de ella, parecía  el momento idóneo para recuperar una buena parte de la felicidad perdida. Una extraordinaria noticia ocupaba el espacio informativo de bastantes medios de comunicación: dos expertos ingleses habían conseguido evitar la continuidad del ciberataque masivo.  De inmediato pensé, por fin libres!!, podré volver a facebook y twiter sin el riesgo de encontrarme tras las líneas enemigas de los compañeros y compañeras del Partido. Pero mi gozo en un pozo, el ciberataque de la “primavera socialista” seguía ahí.
   Esta misma mañana he publicado en mi muro de Facebook tres fragmentos de un artículo de Ignacio Varela en el Confidencial. A renglón seguido he sido insultado por un compañero con el que tengo largas horas de trabajo en común y al que aprecio. Ha rematado su comentario con una amenaza de futuro, cuestión inútil en mi caso porque hace ya mucho tiempo que no creo en el futuro. Lo que me duele no es el insulto, hace ya mucho tiempo que mis adversarios políticos lo habían puesto en marcha, lo que me duele tampoco es la amenaza, lo acabo de dejar bien claro, lo que realmente provoca dolor es no ser capaz de entender como alguien que creía mi amigo se ha convertido en enemigo por el simple hecho de que tengamos opciones distintas en las primarias. Partido de locos que diría Forges.
  Había leído horas antes que Europol cifraba en 200.000 las víctimas del ataque en más de 150 países mientras me asaltaba la duda de si en ese cálculo estaban contabilizados los avalistas contrarios a la candidatura que ostenta la supremacía de la agresión verbal en la realidad virtual del socialismo español. Pronto salí de dudas, una encuesta publicada por el diario El Mundo se había convertido, de manera segada, en el elemento central de la homilía dominical de los seguidores del “efecto Calasparra”. 
  Haciendo gala de la versatilidad que caracteriza el mensaje de ese aparato de propaganda, hoy, El Mundo había dejado de ser prensa de derechas que apoyaba a Susana para convertirse en fuente inagotable de la verdad revelada obviando que esa posible recuperación del voto socialista era un logro de todo el Partido bajo la dirección de una Gestora a la que  han considerado siempre  la causa de todos nuestros males.
  Y mañana? Mañana será ella, la madre de todas las batallas a la búsqueda del trending topic. Cuando suenen las campanadas de inicio del debate miles de fieles estarán atentos a las consignas que inundarán las redes sociales para proclamar urbi et orbe la victoria del candidato del pueblo y en el nombre del pueblo. El alimento espiritual para los devotos se está cocinando esta tarde, pero se servirá mañana en el menú cibernético del día. Porque como dijera Scarlett O´Hara en la frase final de Lo que el viento se llevó, : “después de todo, mañana será otro día…”
 
 
 

    

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