lunes, 21 de marzo de 2016

De casta le viene al galgo

  He tardado bastante tiempo en comprender la compulsión obsesiva del presidente en funciones, Mariano Rajoy, por la utilización exhaustiva del refranero en su lógica discursiva a falta de otras figuras retoricas más cualificadas y propias de tan alta magistratura. Llegué a pensar que el responsable de su corrección de estilo pudiera ser algún destacado miembro de la tradición oral en el Instituto Cervantes. pero hoy, casi cuatro años y medio después de su investidura entre gobierno mayoritario e interinidad, he llegado a la conclusión de que el refranero en boca de un político, parodiando a Gabriel Celaya en el día mundial de la poesía, es "un arma cargada de futuro" , aunque en manos de un presidente como Mariano pueda llegar a ser un arma de destrucción masiva.
  Y viene a cuento esta reflexión  sobre el refranero español y su capacidad para explicar casi hasta lo inexplicable, porque no he encontrado mejor manera para entender los últimos acontecimientos ocurridos en el partido del color del Jueves Santo ahora que entramos en la Semana de Pasión, aunque para ellos la pasión hace ya bastantes días que habita entre sus filas, y no una pasión derivada precisamente del ejercicio amoroso al que su líder nos había acostumbrado en aquellos idílicos parajes del hemiciclo en la primavera de la investidura.

   Y puesto a buscar no he encontrado mejor manera de expresar mi visión de lo ocurrido que recurriendo al conocido refrán genealógico que dice que "De casta le viene al galgo". El cese fulminante de Sergio Pascual como el tercer hombre de Podemos es una clara reminiscencia del subconsciente "marxista-leninista" que se aloja bajo la coleta del líder del conglomerado morado. Es verdad que las formas han cambiado, ya no es el motorista el que traslada la mala nueva de la caída en desgracia, ahora son las nuevas tecnologías de la información y la comunicación las que fulminan ,  de la mañana a la tarde, trayectorias políticas revisionistas a juicio del líder supremo, el galgo más veloz de la nueva política.
   Un cese en forma de correo electrónico que podría caber en los 140 caracteres de un tuit y con una frialdad capaz de helar las venas y que recorre  los círculos de Podemos, en la capital y también en la periferia, con la frialdad de un "gulag" siberiano. Cosas de la nueva política que diría Vladimir Ilich, cosas de la casta que diría Pablo.
  Desde el día de autos, Iñigo y sus afines, los defensores del pecado de la transversalidad, vagan como almas en pena por las cuatro esquinas de los círculos de Podemos, los únicos capaces de desafiar las leyes de la geometría que siempre han afirmado que los círculos son redondos, aunque parece que Pablo, en un ejercicio de "casta" que figura en todos los manuales, ha podido conseguir su cuadratura.
  Mientras tanto y a la espera de un nuevo Vista Triste, que no Vista Alegre, tiempo al tiempo, Iñigo, melancólico y taciturno, consuela su nostálgica tristeza con la belleza de esta balada de Elefantes: "Duele"
  

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