sábado, 8 de noviembre de 2014

Ortiz, el Sánchez Gordillo de la Janda Litoral y héroe a tiempo parcial

 Cuenta la leyenda que de pequeño  su programa favorito era aquel que empezaba con la canción de " había una vez un circo que alegraba siempre el corazón, con frio o con calor el circo  daba siempre su función", y hay cosas que en la vida te marcan para siempre desde la más tierna niñez aunque sea de una manera inconsciente, y éste,, al que nos vamos a referir, podría ser uno de esos casos o quizás sea tan solo una coincidencia fatal, una conjunción planetaria capaz de sacar a flote el "príncipe valiente" que todos llevamos dentro.
   Lo cierto y verdad es que en los últimos días el fantasma del izquierdismo radical disfrazado de político del PP ha recorrido la Janda Litoral y una parte del interior  como ocurre muy de cuando en cuando con esas borrascas terribles que terminan produciendo inundaciones en nuestros pueblos, aunque en esta ocasión hayan sido más los rayos y los truenos que el efecto devastador de las fuertes lluvias.

   Y es que el señor Ortiz, a la sazón alcalde del maravilloso pueblo de  Vejer, ha debido pensar como en la canción de Serrat: "hoy puede ser un buen día, no lo dejes escapar...", y ni corto ni perezoso se ha liado la manta a la cabeza, y no utilizo en este caso ninguna metáfora, porque de tal guisa apareció fotografiado en la prensa provincial, cual San José de un Belén viviente navideño ahora que se aproximan las fechas, y decidió encerrarse en las obras del HARE de la Janda, como si de un Sánchez Gordillo cualquiera se tratara, para pedir lo imposible, la continuación de las obras del hospital cuando ya hacía días que el proyecto se había enviado al Boja que es como la Biblia en versión Junta de Andalucía.
   La verdad es que resulta cuanto menos sorprendente que en los tiempos que corren un cargo público o militante del PP se encierre voluntariamente cuando precisamente todos sus compañeros que están encerrados lo  que quieren es salir cuanto antes y si no que se lo pregunten al señor Bárcenas o al señor Matas, y los que no están todavía encerrados pero se encuentran en capilla se encomiendan a todos los santos por no terminar estándolo, pero como decía mi abuelo:"hijo mio, de todo hay en la viña del señor", y así debe ser porque si no resultaría difícil   explicar este extraño ataque de "agorafobia" del señor Ortiz. Bien es verdad que las teorías más extravagantes podrían explicarlo todo en base al principio de que hubiera aflorado de repente el Sánchez Gordillo que todo alcalde alguna vez soñó ser a la búsqueda de la notoriedad pública en periodo preelectoral. Pero puestos a pensar, la izquierda radical lleva a cabo esa práctica partiendo de la explotación de la utopía genética que reside en el ADN de los más necesitados, proyectando la quimera en forma de realidad al alcance de la mano mediante la explotación de los deseos colectivos de la "famélica legión".
   Pero quiero pensar que todo es mucho más sencillo, que el desplome en las encuestas del Partido Popular, también del señor Ortiz, que la necesidad de desviar la mirada ciudadana de la corrupción que devora como el "rayo que no cesa" las expectativas electorales de los populares, necesitaba de una operación de ingeniería política a la altura del señor Sanz, y nada mejor que un coctel explosivo de demagogia y populismo como el que Ortiz nos ha servido en su particular noche en el HARE de la Janda mientras canturreaba entre dientes aquel estribillo de Julio Iglesias que venía a decir más o menos aquello de "porque yo, soy un truhan soy un señor, algo bohemio y soñador.."
(Continuará)

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