domingo, 12 de enero de 2014

Un Gobierno bajo mínimos

  Hoy tocaba sondeo de Metroscopia para El País y he aquí que la euforia de fin de año del Gobierno no se ve correspondida por la voluntad ciudadana libremente expresada en la encuesta dejando al descubierto una forma de entender el Gobierno de la Nación bien cercana al "Despotismo Ilustrado", de siglos pasados. El Gobierno y la ciudadanía no ven la misma España y la estrategia de comunicación puesta en marcha por el Gobierno con los últimos datos económicos conocidos, fruto más de la coyuntura que no de una política económica acertada, ha resultado incapaz de combatir a la España real, esa misma que piensa que el Gobierno no sabe lo que hace sino que improvisa sobre la marcha.

  Según el sondeo antes señalado el Partido Socialista ganaría hoy las elecciones con un punto y media de ventaja sobre el Partido Popular y se achaca esa posibilidad a la anunciada reforma de la Ley del aborto que tiene en Gallardón, el ministro "progre del PP, a su autor material y como autor intelectual al sector más ultraconservador de ese Partido. No voy a extenderme ahora sobre un debate que ocupa a muchos y que nos va a ocupar a toda la sociedad en los próximos meses, pero creo que atribuir sólo a esta medida el resultado de la encuesta me parece un análisis que corre el riesgo de caer en el simplismo a pesar de la crueldad del ataque a las libertades individuales que supone el Proyecto de Ley de Gallardón. Hay algo más, muchas cosas más diría yo, en esa caída del Gobierno al margen de la terrible coyuntura, con vocación de convertirse en estructural, que supone el mencionado decreto para la salud sexual y reproductiva de las mujeres españolas.
  Y buena prueba de ello es el análisis que en el sondeo se hace no sólo de la popularidad del propio Presidente del Gobierno sino también del conjunto del mismo ministerio a ministerio, y que revela la sabiduría que encierra la opinión ciudadana convirtiendo nuestras particulares intuiciones en certezas colectivas. Que la Ministra que mejor saldo arroja entre afectos y desafectos, eso sí con un menos veintiséis por ciento, sea la de Fomento y Vivienda, en un país donde la obra pública duerme el sueño de los justos y la vivienda es sinónimo de especulación bancaria y desahucio no deja de ser significativo. Le sigue el Ministro de Defensa, cuestión esta que podría llevarnos a la falsa idea de un Gobierno pacifista pero que se debe a su bajo grado de conocimiento, un treinta y seis por ciento en el conjunto de la ciudadanía y un treinta y ocho por ciento entre sus propios votantes, y eso tras más de dos años de ostentar la cartera ministerial lo que no deja de ser sorprendente para un cargo de tanta relevancia. Y hasta la propia Vicepresidenta, la aplicada "aprendiz de bruja, Soraya Sáenz de Santamaría, empieza a morder el polvo ante el inconsciente colectivo porque su treta permanente de hacer oposición a la oposición desde el Gobierno ha perdido efectividad y los datos de la encuesta la han situado frente a si misma, bajando a toda marcha, cuesta abajo y sin frenos que dicen en mi tierra.
  Pero lo realmente sorprendente es que más de la mitad del Gobierno, ministerio a ministerio, arroja un saldo negativo por encima del cincuenta por ciento destacando el furgón de cola que se ha convertido en una especie de "Camarote de los Hermanos Marx" donde Gallardón, que oficia de Groucho por su versatilidad de principios, ha entrado en una dura competencia con Wert por conquistar las mayores cotas de desafecto entre la sociedad española. Hay en este grupo seis ministros y ministras que suspenden hasta para el electorado del Partido Popular y que constituyen, en razón de sus competencias sectoriales, el hilo argumental en torno al que se nuclea el rechazo ciudadano a este Gobierno y donde Fernández Díaz y Gallardón personifican el recorte de libertades individuales, Báñez, Mato y Wert la deconstrucción del Estado del Bienestar, y Montoro, crisol donde se funden todas las esencias del neoliberalismo económico y social, ejerce en calidad de recordman mundial de "los ajustes".
  Hay por tanto una causa coyuntural importante para el desafecto, muy importante, como es la propuesta gubernamental de modificación de la actual Ley del Aborto, pero hay muchísimas más causas por las que este Gobierno navega hacia la gran ola social que sin dudas será su "tormenta perfecta" desoyendo todos los "avisos a navegantes" que la oposición le traslada en el día a día de la labor parlamentaria, imbuidos de esa fuerza sobrenatural, santo y seña del "Tea Party" popular, cuyo principio fundamental no es otro que el de "más vale solos que mal acompañados" a la hora de destruir libertades y conquistas sociales.
  Y todo ello con Rubalcaba al frente del principal Partido de la oposición, el PSOE, viendo como se cumple la vieja máxima de que el tiempo pone a cada uno en su sitio y que recuperar el apoyo popular cuando se viene de gobernar nunca es flor de un día. Estoy convencido que en algún momento los sectores más críticos del Partido Socialista, los angustiados por el paso rápido del tiempo, aquellos que confunden reloj con cronómetro y tiende a convertir cualquier carrera de fondo en una prueba de velocidad, tendrán que reconocer que Alfredo sabe más de ritmos atléticos que para eso fue un notable velocista....

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