domingo, 27 de octubre de 2013

¿Quién teme a Susana Díaz?


¿Quien teme a Virginia Wolf? Era el título de la magnífica película que dirigiera Mike Nichols y que alcanzó cinco Oscars en la edición de ese año. Permitanme que me quede sólo con el título, para, a tenor de lo publicado por Lourdes Lucio en el Pais del dia de hoy, parafrasearlo y formular mi particular pregunta: ¿Quién teme a Susana Diaz?. Algunas pistas o indicios sugiere Lourdes en su artículo de hoy; de un lado y de manera éxplicita el Partido Popular en Andalucia que ya se ha tirado al monte, en un ejercicio de cinismo, doble moral y poca vergüenza política, haciendo ayer un escrache a la Presidenta durante su presencia en Málaga a través de relevantes cargos municipales y provinciales. Cabría preguntarse en este punto si la doctrina “antiescrache”, desarrollada de manera profusa por el Partido Popular y su acorazada mediática

con motivo de los que ellos han sufrido por los afectados de las hipotecas, es una doctrina sin contenido ni valor de Despeñaperros para abajo, porque si no es así se hace necesaria una contundente reprimenda por parte de la dirección nacional de ese Partido a quienes participaron en el lamentable e injustificable acto de ayer, al tiempo que un posicionamiento también claro y contundente de la acorazada mediática dando así valor universal a sus principios deontológicos.

Pero mucho me temo que ni unos ni otros van a llevar a cabo ese acto de contricción porque ambos, PP y acorazada, son los primeros que temen a Susana Diaz, y no porque su criticado pasasdo pudiera llevarlos a sentirlo, sino porque probablemente, y aunque a día de hoy podamos no tener plena conciencia de ello, yo soy de los que piensan que Susana Diaz ha llegado para quedarse y a los hechos más recientes me remito. De ahí esa estrategia de “maquis del siglo XXI” que ha adoptado el Partido Popular aprovechando que Zoido no está ni se le espera y en Málaga, lugar del triste incidente, hay quienes quieren estar y que se les espere.

De otro lado, la Presidenta y aspirante a la Secretaria General del partido, ha planteado de manera inteligente y bien planificada su agenda pública con dos componentes bien distintos, de un lado una serie de comparecencias públicas, de indudable repercusión regional y nacional, que han hecho que determinadas cuestiones críticas de la política nacional se puedan contemplar también desde el prisma andaluz, y lo ha hecho con una claridad y contundencia desconocidas en la última etapa del socialismo andaluz, y de otra su ruptura con el pasado más reciente, cuestión esta que ha ayudado para ganarme para la causa de un nuevo tiempo desde el convencimiento de la necesidad de formular en el próximo Congreso de Granada un proyecto político que en los social, es decir, hacia el exterior, sea capaz de atraer a quienes historicamente consideraron al PSOE-A como el mejor instrumento para seguir transformando Andalucia desde una perspctiva de izquierda socialdemócrata y también a quienes hayan podido caer en la desafección de la mano de episodios detestables de nuestra más reciente historia, convirtiendose así la transparencia y el rechazo en la corrupción poltica en ejes de ese discurso fresco del que tan necesitados estamos. Juto a ello la apuesta clara y decidida por el mantenimiento de las políticas sociales, el estado de bienestar y el empleo público aún a costa de mantener el próximo año la restricción de una parte de la paga extra del personal al servicio de la Junta de Andalucia, apostando en el dilema por no despedir trabajadores del sector público.

Y habla también Lucio de la agenda oculta refiriendose sin lugar a dudas a la orgánica, esa que con total seguridad será también su responsabilidad a mediados de Noviembre. En relación con esto último a mi no me cabe duda que el resultado del Congreso extraordinario va a permitir volver a convertir al PSOE-A en una fuerza hegemónica en Andalucia y en un activo de primer orden a nivel federal, así debiera ser atendiendo a la condición de primera federación en número de militantes y al poder institucional que otorga la presidencia de la Junta de Andalucía. Pero ninguna de estas cuestiones tienen que hacer saltar las alarmas ni entre los socialistas andaluces que pudieran pensar de manera histinta ni en la dirección federal del Partido. Entre los primeros porque entiendo que el proyecto que se va a plantear es un proyecto inclusivo, capaz de cerrar las heridas que se abrieron en el pasado Congreso de Almería y los consiguientes congresos provinciales, y espero que todo ello desde el efectivo reconocimiento de la pluralidad interna que tiene que caracterizar nuestra vida orgánica y el respeto a quienes puedan disentir en algún momento. Y todo ello no porque le pueda venir bien a la aspirante a la Secretaria General sino porque le hace mucha falta a nuestra organización política. En cuanto a las inquietudes que todo esto pudiera despertar en la dirección federal, creo sinceramente que con Susana podemos volver a aquellos tiempos en los que el PSOE-A no era un problema para el Partido federal sino más bien una parte importante de la solución. No es tiempo de “susanismo” es tiempo de socialismo, cuestión esta que estoy seguro la propia Susana Díaz sucribiría.

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