sábado, 19 de octubre de 2013

La mano que mecía la cuna


Mientras Mariano Rajoy cruzaba el charco rumbo a una Cumbre Iberoamericana que parece estar firmando su acta de defunción si tenemos en cuenta el número de altos mandatarios que han anunciado su ausencia con distintos pretextos, la Secretaria General del Partido Popular, Maria Dolores de Cospedal, se metía en otro charco bien distinto y politicamente más profundo que lleva camino de convertirse en una especie de Triangulo de las Bermudas capaz de engullir a las figuras más señeras del pasado, el presente y el futuro del partido gobernante incluyendo a esa especie de “americano impasible”, en el que se ha convertido el propio Rajoy, un presidente incapaz de comprender que “la tormenta perfecta” se acerca a la Moncloa y que ni siquiera sus dotes escapistas, por cierto bien contrastadas, van a ponerle a salvo del naufragio global.

La retirada generalizada y al unísono de las demandas contra el Grupo Prisa por parte de importantes dirigentes del Partido Popular, motivadas en su momento por la publicación en el diario El País de los famosos “papeles de Bárcenas”, vienen a dejar claro que la mentira, yo diría que embuste planetario, propagada a los cuatro vientos por el Partido Popular y sus dirigentes más significados no ha podido resistir el paso del tiempo, las finanzas irregulares de la calle Génova no han pasado la prueba del algodón a las primeras de cambio. Resulta patético el video de la vista judicial donde en esta ocasión el plama no lo ocupa Rajoy sino el “señor de las finanzas populares”desde su nueva residencia en Soto del Real desde donde lanza gravisimas acusaciones contra la señora Cospedal a la que acusa del cobro en dos ocasions de sobresueldos en B.

La punta del iceberg contra el que se estrellará ese Titanic de la mayoría absoluta del PP ha subido a la superficie y la ciudadania asiste entre estupefacta y cabreada a este culebrón donde presumimos la cúpula dirigente de los populares y el propio presidente del Gobierno de España van a tener “minutos de gloria” que para algunos van a ser eternos. La sombra de la mentira en sede parlamentaria se difumina a la velocidad del rayo para convertirse en “verdad revelada”, los partidos de la oposición, todos sin excepción, tenemos la obligación ineludible de que se haga la luz, de despejar las tinieblas, que desde el fortín de su mayoria absoluta, ha extendido sobre las mentiras del propio Presidente. Saenz de Santamaría, contagiada en la última sesión de control del afán escapista de Rajoy, debe estar poniendo en marcha la “estrategia de la araña”que de forma tan clara reflejara Bertolucci en su película de 1970.

Lo que resulta evidente es que la mano que mecía la cuna de los lideres del PP es la misma que entregaba los sobres y que ahora se ha convertido en una mano amenazadora que señala con todos sus dedos y en todas direcciones y mucho me temo que de esta no se libra ni el pianista. El dedo acusador de Bárcenas señala a los de antes, alos de ahora y a los que quieren jugar a futuro, señala a todo el Partido porque aunque la atención se centra en los lideres que se ven reflejados en su contabilidad también queda claro al mismo tiempo que la financiación irregular permitió al Partido Popular, a a todo el Partido, jugar las partidas electorales con las cartas marcadas por una financiación extraordinaria, no declarada y de dudosa procedencia, que les permitió convertir los procesos electorales en una nueva edición del “tahur del Misissipi”. Y entre todos los nombres uno, Javier Arenas, el bombero al que Rajoy recurrió para apagar un incendio que devastaba ya las entrañas de Génova, un incendio que Cospedal alimentaba con la intención de hacer tabla rasa del pasado, un pasado del que ella sólo habia conseguido migajas que creía convertidas en cenizas pero que reaparecen ahora debajo del colchón de la cuna que mecía la mano de Bárcenas. Y esto sólo es el principio, porque yo me pregunto qué haría la juez Alaya si estuviera en el lugar del juez Ruz...

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