lunes, 5 de agosto de 2013

Gibraltar, vecinos o enemigos?

Estoy bastante preocupado desde hace algún tiempo por la situación que se está generando en torno a las relaciones entre Gibraltar y la Comarca del Campo de Gibraltar, contemplando como desde el Ministerio de Exteriores de nuestro país se está utilizando el más mínimo pretexto para torpedear la política de vecindad que supo generar el Foro Tripartito y que estoy convencido es la única que puede llevar en el tiempo a conseguir una salida dialogada de un conflicto que se remonta a trescientos años atrás y que algunos en el pasado y otros en el presente quieren solucionar por la via del aislamiento de la Colonia británica. En cualquier conflicto en la vida la idea de cerrar puertas me parece un error de gran magnitud, por ello cuando leo un dia y otro las declaraciones del Ministro español de Exteriores, referidas al tema de Gibraltar, a las elecciones venezolanas, a Maduro, al avión de Evo Morales, etc..., siento que estamos sin lugar a dudas ante el ministro de exteriores más nefasto de nuestra democracia, un ministro que ha decidido ayudar a tapar las verguenzas de su presidente y de su partido, hasta las cejas de paro y corrupción, generando estrategias más propias de regímenes caducos y que consistian simplemente en crear un enemigo exterior, exacerbando así un sentimiento falsamente nacionalista, para de esa manera desviar la atención sobre los graves problemas que sufre España derivados de la incompetencia, ineficacia e incapacidad del señor Rajoy su cohorte pretoriana ministerial.

Hay dos cuestiones que no quiero pasar por alto, la primera, la utilización permanente del conflicto pesquero que se ve amplificado por la acción de las esferas comarcales del PP llegando al absurdo dias pasados de que esa organización política en La Línea de la Concepción pedía a su presidente provincial, un experto bombero-pirómano, el señor Sanz, que intercediera ante los ministerios de Exteriores e Interior para que cesara lo que ellos mismos consideraban hostigamiento hacia Gibraltar. El problema de los pescadores existe y se puede solucionar mediante el diálogogo directo de las organizaciones de pescadores y el Gobierno de la Colonia, ese ha sido el mecanismo a lo largo de trescientos años y hasta ahora había dado siempre resultados. Cabría preguntarse porqué ahora no? Sencillamente porque hay intereses políticos partidistas de este lado de la frontera, en la propia comarca y en la provincia empeñados en que no sea así, son los “entusiastas de la política de las patrulleras”, de la “tensión prebélica” que les recorre el ADN, gente acostumbrada a lanzar a otros por delante mientras se quedan viendo los toros desde la barrera. El gobierno de la Colonia está lanzando bloques de hormigón al mar, setenta bloques, según ellos para proteger el fondo marino y regenerar el caladero impidiendo la pesca de arrastre y buscando fomentar la pesca artesanal en el corto y medio plazo. Nada distinto de lo que ha hecho el Gobierno de la Junta de Andalucia en algunas zonas de nuestro litoral y que ha venido a demostrar una recuperación importantisima de muchos caladeros que habian sido esquilmados por el arrastre. Si hay un problema con los pescadores de la bahía debe abordarse mediante el diálogo y la negociación para que no pierdan sus derechos históricos y puedan seguir faenando, pero a lo que nadie tiene derecho es a tomar como “rehenes fronterizos” a miles de ciudadanos de toda clase y condición que ese día decidieron visitar Gibraltar como turistas, como trabajadores o simplemente fueron “por atún y a ver al Duque”.
La segunda cuestión que me ha preocupado sobremanera es la aparición en las redes sociales de fotografias de miembros de los Cuerpos y Fuerza de Seguridad del Estado sobre los que se quiere hacer recaer la responsabilidad de la intensificación de los controles y las consiguientes “colas inhumanas”. Me parece totalmente injusto querer hacer recaer sobre estos trabajadores de la seguridad pública cualquier responsabilidad, son ellos las primeras victimas de las instrucciones ministeriales que obligatoriamente debe cumplir, lo contrario sería incurrir en la desobediencia a los superiores lo que en el caso de la Guardia Civil puede producir efectos aún más graves dado su carácter de cuerpo militar. Por lo tanto resulta tan detestable como la actitud gubernamental la de aquellos que llevan a cabo esos actos que afectan al magnifico trabajo de nuestros policias y guardias civiles para los que va el mayor de mis reconocimientos como persona y diputado nacional.
Reivindicar los derechos históricos de España sobre el territorio de la Colonia es obligación connatural con la condición de ciudadania española. Favorecer ese proceso poniendo en marcha poíticas de vecindad a traves de instrumentos como el Foro Tripartito que autoliquidó el señor Margallo es una necesidad. Hacer compatibles nuestros derechos con los argumentos que esgrime la parte contraria debiera ser el trabajo de la diplomacia española a la que Margallo ha convertido en instrumento de represión. Pero sobre todo, facilitar las mutuas relaciones entre las poblaciones del Campo de Gibraltar y Gibraltar tendentes a facilitar la mejora del empleo, del sector servicios y de la economía de la Comarca en general, es una obligación del Gobierno de España, de el del Reino Unido y Gibraltar, porque en una cuestión tan delicada como esta es vital que todos se lo hagan mirar. Mientras tanto yo, diputado socialista en la Comisión de Exteriores y ciudadano de la Provincia de Cádiz, sigo pensando que era mejor lo que Margallo ha llamado “el recreo de Moratinos” que “el internado de Margallo”, a los hechos me remito y al tiempo pongo por testigo. Creo que ha llegado el momento de que mi Grupo plantee en sede parlamentaria la bondad y la eficacia de las declaraciones y anuncios del señor Ministro de Exteriores de cara a seguir reivindicando nuestro derecho a la soberanía.

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