jueves, 22 de agosto de 2013

Algo huele a podrido en Valdevaqueros

       Que Valdevaqueros se ha convertido de un tiempo a esta parte en el buque insignia de la reivindicación ecologista no escapa a nadie dentro y fuera de nuestra provincia, Primero fue la oposición a la puesta en marcha de proyectos urbanísticos que pondrian en riesgo el entorno y el propio lugar y más tarde la extracción de arena de la duna de forma ilegal y sin cumplir con la normativa medioambiental al respecto. Si para colmo una parte de esa arena, cerca de tres mil toneladas, se venden a Gibraltar el conflicto está servido.
Pero en este punto conviene recordar que no es bueno que los arboles del destino de la arena no nos dejen ver el bosque de una actuación, la del Ayuntamiento de Tarifa, a todas luces carente de la más mínima legalidad y que constituye el auténtico núcleo argumental de este culebrón medioambiental que ha merecido la atención de la Fiscalía con la apertura de diligencias en base a determinar posibles responsabilidades. Yo, por mi parte, al tener conocimiento de los hechos planteé hace un mes tres preguntas por escrito al Gobierno de España de cara a determinar el conocimiento por parte del ejecutivo de las actuaciones de extracción de la arena y las medidas que este había adoptado.

Algo huele a podrido en Valdevaqueros, la actuación municipal presenta todos los requisitos para convertirse en objeto de estudio judicial para determinar con rigurosidad la legalidad o no de las actuaciones que ya a priori y por los datos conocidos desprenden un tufillo de ilegalidad como lo demuestra el hecho de que no se hubiera producido la pertinente declaración de impacto ambiental antes de la extracción o que el destino que se recoge en dicho expediente, la regeneración de las playas de Tarifa, Los Barrios y Algeciras, no haya sido la hoja de ruta de la arena que terminó en el territorio de la colonia gibraltareña, pero esto último es arena de otro costal.
La arena de Valdevaqueros, sin comerlo ni beberlo, ha terminado formando parte del conflicto fronterizo y diplomático más grave de nuestra democracia sumandose así a los bloques de hormigón, el tabaco de importación, las apuestas online o el régimen fiscal aplicable a las empresas radicadas en el Peñón. Ahora, en un gesto sin precedentes de nuestra política exterior, el gobierno se convierte en bombero de una situación que podría haber evitado controlando al pirómano que prendió fuego a la arena de la duna, imponiendo férreos controles en la frontera que impiden la entrada en la colonia de arena española, eso hasta el dia de ayer, porque parece que desde hoy a la arena le va a acompañar en su paso a la clandestinidad el tráfico de grandes piedras y otros elementos para la construcción. Como siempre, el rábano por las hojas, porque no cabe duda que esos materiales llegaran al mismo destino por otras vias y desde otros paises ribereños a menos que Garcia Margallo se le ocurra plantear un bloqueo marítimo que no tendría visos de prosperar.
Y como siempre, donde pisa Margallo no vuelve a crecer la hierba de las relaciones apropiadas entre paises, ya sean socios de la Unión Europea o miembros de la comunidad iberoamericana. La frivolidad se ha apoderado de un elemento tan importante en la acción de gobierno como son las relaciones exteriores, un terreno tradicionalmente dado a los grandes consensos de Estado, y que el ministro de Exteriores y el Gobierno en su conjunto estan convirtiendo en el patio de la casa de su estrategia de ocultamiento de los grandes escandalos de corrupción que afectan al Partido Popular y por ende al Gobierno de España y la desastrosa acción de Gobierno que sigue golpeando impunemente la vida de los ciudadanos y ciudadanas de este país.

Y mientras tanto las portadas de los informativos se llenan cada dia de bravuconadas de una y otra parte, de palabras para alimentar la épica del conflicto y no el estomago de las familias de los pescadores y de los trabajadores españoles en el Peñón que asisten, unos y otros, perplejos a esta escalada inusual de la demagogía nacionalista en ingés y en español en aguas revueltas donde son los gobiernos los únicos capaces de pescar algo mientras las patrulleras pueblan las aguas de la Bahía y miles de ciudadanos guardan colas a la espera de que la sensatez dé un golpe de mano definitivo. Y es que de aquellas arenas vinieron estos lodos.....

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