domingo, 28 de julio de 2013

Dolor de cuello


Comenzabamos el año con un anuncio sorprendente, allá por el mes de febrero el Cardenal Ratziger, más conocido en los últimos años como Benedicto XVI, anunciaba su marcha como Papa de la Iglesia Católica. Todos, periodistas especializados, neófitos, tertulianos de la más diversa índole, intentaban encontrar una explicación lógica a un acontecimientos extramadamente inusual en la Iglesia y que no se producía desde hacía siglos. Nadie ha conseguido dar todavía una explicación razonable a tan precipitada marcha a pesar de los miles de argumentos de la más variada naturaleza que se han manejado. Lo único cierto es que la Iglesia Católica puso en marcha su ritual milenario, un tanto críptico y bastante oxidado, para proceder a cubrir la sede vacante en una sucesión de especulaciones en cuanto a la personalidad del nuevo Papa que en su inmensa mayoría resultaron erróneas y que terminó situando en la sede papal al menos esperado de los candidatos. Era la primera marcha sonada de este año trece tan del gusto de los masoquistas y tan repudiado por los supersticiosos, pero era también un preludio de otras marchas no menos sonadas en el escenario nacional.

Allá por el mes de mayo era noticia, un día y otro también, la posible marcha de Mou, el portugués impasible, esa mezcla de provocación,bravuconería, chulería y mala educación, al que los madridistas concedieron años de gracia en su particular búsqueda de “El Dorado”que pudo terminar en un baño de sangre fratricida de no ser porque sus continuas derrotas cada vez que había algo en juego terminaron imponiendo la sensatez que no era otra cosa que su marcha de la “Casa Blanca” madridista donde en el Ala Oeste no se soportaban más las excentricidades bravuconas del meritado preparador. Su marcha, como la de Ratzinger, apenas fue contestada desde el convencimiento de ese viejo principio de que “peor imposible”. Una vez más la sucesión se decantó por seguir los caminos de la sensatez que implicaba, como en el caso del Papa, un cambio de estilo, un nuevo espíritu capaz de recomponer los restos del naufragio.

Y a finales de Junio nos encontrabamos con el principio del fin de la “Era Griñan” en el PSOE de Andalucía. Hacía tiempo que por los mentideros políticos andaluces y algunos nacionales circulaba la especie de que el Presidente se quería marchar y parece que se hubiera cumplido el refrán de que “tanto va el cántaro a la fuente” que al final llegó el final como canta Sabina. Los tiempos marcharon rápidos, estaba claro que el Presidente se marchaba y que otra sucesión esperaba en el lado oscuro de la luna. Las primarias fueron criticadas por quienes siempre las exiguieron y por quienes nunca las quisieron, porque en esto como en la vida, con bastante frecuencia, los extremos se tocan. A la vista de los candidatos presentados el dilema era complejo, no se trataba sólo de elegir entre uno de los tres sino también por el modelo de elección del sucesor o sucesora en el gobierno ya que de haber resultado vencedor alguien distinto de Susana Diaz el procedimiento habría sido el de las elecciones anticipadas, punto este que no se tenía en cuenta por la mayor parte de los militantes que debian avalar alguna de las tres candidaturas. Desde mi particular punto de vista no era este el momento de unas elecciones anticipadas, su coste económico para una autonomía con grandes dificultades presupuestarias no lo aconsejaban, la imagen de un gasto innecesario en estos momentos no sería bien visto por la inmensa mayoría de andaluces y andaluzas, la pérdida de energías en una contienda electoral sería imperdonable para una ciudadanía que requiere una clase política dedicada a tiempo total a resolver los graves problemas que afectan al conjunto de la población andaluza. De ahí que mi conclusión final no pueda ser otra que hemos elegido el menos malo de los caminos, un camino lleno de dificultades y de retos que sólo podremos superar desde la confluencia de todos y todas las socialistas en un proyecto común, dando a la futura Presidenta la misma oportunidad que dimos a Manolo Chaves, un gran presidente de Andalucia, que logró una paz interna fundamental para poner a disposición de los andaluces y andaluzas los mejores gobiernos. Bien está lo que bien acaba y esto lo dice alguién que ha sufrido como pocos una gestión equivocada de los intereses de nuestro Partido, alquién que no olvida que tuvo que renunciar por caprichos ajenos a una Alcaldía ganada a pulso durante muchos años, alguien que no gozó de los favores del aparato regional en estos últimos años como tampoco los tuve cuando presenté mi primera candidatura a Secretario Provincial y resulté elegido, alguien convencido de que las personas pasan pero la vida sigue y mirar hacia atrás sólo produce dolor de cuello.

2 comentarios:

  1. Conclusión final acertada y como siempre, no se puede explicar mejor.

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  2. Cristina Díaz-Pinés Sendra29 de julio de 2013, 10:36

    Parafraseando a Silvio Rodriguez:
    ...
    de tanto en esta posición caminar
    ya nunca el cuello se le enderezó.
    y anduvo esclavo ya de la precaución,
    y se hizo viejo, queriendo ir lejos
    con su corta visión...
    Je, je, je, je, je, je
    ojo que no mira más allá, no ayuda al pie.
    ...
    El lo aplica en otra situaciones, pero creo que viene al pelo.
    Buen apunte, Paco.

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