sábado, 18 de mayo de 2013

Los mosquitos de Cañete

Con Arias Cañete se cumple una vez más esa ley no escrita según la cual en todo gobierno de España, sea del signo político que sea, habrá siempre un ministro que te hará llorar..de risa. Y es verdad que en el Gobierno actual existe una dura competencia por ocupar ese puesto y bastantes ministros y ministras con sobrados méritos para ello. Sólo hay que observar con atención sus intervenciones en la sesión de control y otras comparecencias parlamentarias para llegar a pensar que lo que realmente estamos viendo es un casting ministerial para el Club de la Comedia, t todo ello sin entrar a valorar sus declaraciones en medios de comunicación o sus intervenciones en actos reservados a la clientela electoral del Partido Popular, aunque este fin de semana podemos estar tranquilos porque la ministra Bañez y probablemente otros altos cargos ministeriales tienen cita en el Rocío para evaluar la política milagrosa a la que se han encomendado desde el propio Presidente Rajoy hasta el último de sus ministros y ministras.
   Porque, que me dicen ustedes de un presidente que comienza su turno de réplica en la comparecencia de hace pocos días en el Congreso saludándose a si mismo, cuanto menos llamativo, a partir de ahí pueden producirse interpretaciones siquiátricas como la que hizo Alfredo Pérez Rubalcaba, considerándolo un lapsus freudiano, u otras menos científicas pero igualmente acertadas acerca del nivel de noqueo de un  Presidente incapaz de reconocerse a si mismo cuando comparece públicamente, probablemente por el abandono sistemático de esa práctica democrática.
  Pero el presidente no está sólo en esa carrera por hacernos felices, le acompañan, y tengo que decir que con bastante acierto un buen número de los miembros del Gobierno y del Partido Popular. Sin ir más lejos el ministro Arias Cañete que parece un personaje escapado de La Grand Bouffé, esa magnífica película dirigida por Marco Ferreri, donde cuatro amigos deciden escapar de este valle de lágrimas por la ruta del exceso gastronómico.
    El hombre que acabó con el mito de la fecha de caducidad de los yogures, el ministro que ha hecho de la ducha con agua fría el mejor remedio para mantener en forma nuestro cuerpo castigado por los excesos y de camino contribuir al ahorro del  recurso hídrico, nos anuncia ahora desde la reunión de la Interparlamentaria Popular en Salamanca que él también come insectos aunque prefiere alimentos más atractivos y sabrosos. Esta última escalada en sus preferencias gastronómicas no pasaría de ser una broma de mal gusto, teniendo en cuenta la cantidad de personas que en este país carecen de una alimentación básica, si no fuese porque las tierras de la empresa familiar del ministro, dedicadas en buena parte al cultivo del arroz a menos de quince kilómetros de mi casa, son el hábitat natural de millones y millones de esos insectos, en concreto del mosquito tigre, por lo que recomiendo al ministro que se da una vueltecita por la hacienda familiar y prepare una cena al aire libre para él y sus amigos  que no les va a faltar su materia prima favorita.
    Y no quiero terminar sin saludar a la señora Báñez, aunque debe estar muy ocupada en sus tareas rocieras, pero su afirmación de que más de treinta mil jóvenes  se han acogido a la tarifa plana de su Ministerio me llena de preocupación porque el contrato de permanencia es sólo de seis meses y mucho me temo que la Operación Movistar Fusión de la ministra se quede sin saldo, pero tiempo al tiempo, este fin de semana puede obrarse el milagro en la Interparlamentaria Rociera...

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