domingo, 3 de marzo de 2013

Pacta que algo queda

Es lógico que en tiempos tan difíciles como los que vivimos la idea de un pacto político para el desarrollo de la provincia, por el empleo y la mejora de las condiciones de vida, sea percibido por los sujetos pacientes de la política, la ciudadanía , por cierto cada día menos pacientes y con razón, como una decisión positiva a pesar de su desconfianza en los sujetos activos de tal decisión, la clase política, a la que cada día mira con más recelo y razones no le faltan.
   En primer lugar tengo que decir que en absoluto me puedo sentir feliz de haber "profetizado" la imposibilidad de llegar a acuerdos con el PP en esta provincia como se ha puesto de manifiesto en los últimos días en el cruce de declaraciones entre el presidente provincial del PP, el señor Sanz, y el de mi partido, mi compañero Manuel Jiménez Barrios. La idea del pacto por la provincia no es una idea mala en si misma, hasta el punto de que se ha reiterado una y otra vez a lo largo de la historia mas reciente por organizaciones políticas, sindicales y sociales, lo que realmente es malo, yo diría que perverso, es la utilización táctica de esa idea como instrumento de una estrategia política, y así es como lo ha planteado el señor Sanz a quien el único pacto que le interesa es el "pacto de sangre" que tiene hecho con su mentor y mecenas político, el señor Arenas.
   Probablemente al leer mis declaraciones en aquella entrevista de hace un par de meses alguien pudiera pensar que yo intentaba torpedear una buena iniciativa, nada más lejos de mi intención, probablemente se hizo realidad aquel refrán de "más sabe el diablo por viejo que por diablo" y lo expresé tal como lo sentía. El tiempo ha venido a darme la razón no deseada, el pacto de mi partido con el PP en esta provincia, fundado sin lugar a dudas en la buena voluntad, estaba más cerca de aquella vieja película que protagonizaron Liz Taylor y Richar Burton, "Pacto con el diablo", en el que un paciente ingresado en un manicomio convencía a un inocente empleado para fugarse con él prometiéndole dinero y felicidad. Y es que tirando de filmoteca el señor Sanz me  recuerda a otro personaje cinematográfico, el protagonista de "Pactar con el diablo", el abogado John Milton que interpretara Al Pacino, capaz de arruinar la vida del joven y prometedor abogado Kem Lomax.
    A la interpretación que hacia de lo sucedido Rafael Román en su columna de Diario de Cádiz hace pocos días me remito para ahorrar explicaciones innecesarias sobre la deriva que la voluntad pactista iba tomando, ya exprese mi coincidencia con su análisis y la realidad más pronto que tarde ha venido a confirmarlo. La estrategia del señor Sanz no es otra que amortiguar, en la medida de lo posible, el grave deterioro de su marca política que después de alcanzar el gobierno de la nación se está despeñando por la ladera de la deconstrucción social a la velocidad del rayo y para ello todo vale incluida la foto de un pacto con el PSOE que provoque en la ciudadanía la imagen de corresponsabilidad en el desastre de la acción de gobierno de Rajoy, al tiempo que conseguir beneficios internos espureos en esa lucha fratricida que se ha desencadenado de un tiempo a esta parte en el Partido Popular en Génova y en la calle San Fernando, donde todavia no se han repuesto de la ducha fría del resultado de las elecciones autonómicas de hace poco menos de un año. Sanz jugaba también esa otra partida, la de demostrar que la vieja escuela, la de Javier Arenas, de la que él es un maestro aventajado, era capaz de conseguir en Cádiz lo que Zoido no conseguiría en Andalucía.
   Pero los últimos acontecimientos parecen haberse llevado por delante la mesa del pacto bipartito como si de una escena de "Lo imposible" se tratara. Afirmaba yo en aquella "atrevida entrevista" que el único pacto posible en esta provincia para el PSOE era el pacto con la ciudadanía y me alegra leer hoy las palabras de mi presidente provincial reafirmando la idea de que habrá pacto en esta provincia, le guste o no al señor Sanz y orientandolo hacia el dialogo con las organizaciones sindicales, empresariales y sociales, ese si es mi pacto, ese es el único pacto posible y efectivo, ese es el "pacto con la ciudadanía" , el que nos puede devolver la credibilidad perdida al partido y la ilusión y la confianza en el futuro a la ciudadanía, lo demás dejemoslo al Señor Sanz, un gran pirotécnico de la política y predicador de la doble moral. No sé por que extraña asociación mental este señor me recuerda a Clemente, no el Papa del Palmar de Troya, que también pudiera ser por lo de la truculencia permanente, sino al entrenador de fútbol, ese que encharcaba el terreno de juego y soltaba pirañas vestidas de futbolistas.

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