domingo, 3 de febrero de 2013

Barcenas y la caja de Pandora

  Después de dos semanas "desenredado" siguiendo los consejos de quienes mejor entienden la relación adictiva entre la mente humana y las redes sociales he decidido retomar este espacio para antes que nada confesar que cuando le puse nombre no podía esperar que los tiempos llegaran a ser tan revueltos por mucho que yo sea un convencido de que la realidad con bastante frecuencia supera a la fantasía. Vivimos tiempos revueltos y estamos a punto de conocer "la tormenta perfecta" en la vida política española que a golpe de "ciclogénesis explosivas" se está volviendo irrespirable para la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas. Ya no se trata sólo de políticas austericidas que han terminando asolando el estado del bienestar, de prácticas bancarias indecentes que han desposeído de sus recursos a miles de pequeños ahorradores, de servicios públicos esenciales cuya gestión queda en manos del Ibex 35, no, en estos días hemos dado un paso más en el camino del deterioro del sistema democrático, desgraciadamente un paso de gigante, de la mano del demonio de la corrupción política, la real y la intuida, que se inyecta como un veneno sin antídoto en las venas de la ciudadanía.

    En estos días de enero la vida política y la de la sociedad civil están sufriendo convulsiones desconocidas en la reciente historia democrática. La aparición del mayor bombero-pirómano de la política española ha hecho saltar por los aires de manera casi definitiva la credibilidad de los políticos y el propio valor de la política. En tiempos como los que vivimos, en los que la apelación a "mas política" para resolver los graves problemas de la ciudadanía se convierte casi en un grito desesperado, la aparición de los famosos "papeles de Bárcenas" se convierte en el mayor incendio de la vida política español y desde que se conocieron las primeras noticias el mapa político español es un incendio sin control al que el día a día y sus continuas revelaciones alimenta en su voracidad.
   El día que Bárcenas decidió abrir el baúl de los recuerdos y puso de manifiesto que para ellos cualquier tiempo pasado fue mejor muchos sintieron que sus vidas habían empezado a dar vueltas en una descontrolada ruleta de la fortuna, ese juego que consiste en averiguar una frase secreta utilizando como pistas las posibles letras que componen la frase y siendo un factor fundamental en dicho juego la fortuna establecida por la ruleta. Y es que la de Bárcenas esta llena de pistas con iniciales que permiten recomponer nombres, con fechas que identifican situaciones y cantidades que deberían avergonzar de por vida a los afortunados ganadores. Durante mucho tiempo creyeron que la libreta de Bárcenas era el particular cuerno de la abundancia de la cabra Amaltea, esa que amamantó a Zeus cuando niño y a la que el dios griego jugando con sus rayos rompió de manera involuntaria uno de sus cuernos y que tuvo como recompensa a sus desgracia que quien poseyera el cuerno se le concediera todo lo que deseara. Eso debió pensar el señor Bárcenas, que era el afortunado poseedor del cuerno de Amaltea, hasta que cual Prometeo osó robar el fuego que llevaba el dios Sol en su carro provocando la cólera divina. La venganza de Zeus tomó cuerpo de mujer, la mas bella creación de los dioses, Pandora, que traía consigo una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todo los bienes. Pandora en un día desgraciado abrió la caja y todos los males se escaparon por el mundo afectando a los mortales, y asustada cerró la caja de golpe quedando dentro la esperanza tan necesaria para superar los males de los hombres. Pandora quiso consolar a la humanidad contándoles que la la esperanza a la que siempre podrían recurrir estaba a buen recaudo para cuando la necesitaran.
    El día que Bárcenas abrió su libreta, su particular caja de Pandora, ni la esperanza quedó dentro.

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