domingo, 17 de febrero de 2013

Adiós con el corazón, que con el alma no puedo

  Hay un viejo dicho popular muy utilizado en situaciones criticas y escandalosas que dice que "aquí no dimite ni Dios" y que cada vez esta más cerca de convertirse en un sinsentido a tenor de las noticias que ultimamente venimos conociendo y sobre todo porque Dios todavía no ha dimitido pero si lo ha hecho ya su delegado en en la tierra el Papa Benedicto XVI . Y es que como decía aquella famosa película, el cielo puede esperar pero los asuntos celestiales en la tierra parece que no y así ha debido entenderlo Su Santidad que ha hecho caso omiso a ese otro dicho de que " a quién Dios se la de San Pedro se la bendiga" y ha decidido poner tierra de por medio ante la constatación humana y divina de que las cosas de palacio van despacio y en el Vaticano ni van.
Pero con ser importante la noticia de la dimisión del Papa, que a mi personalmente ni me ocupa ni me preocupa, más importante para nuestros asuntos terrenales y territoriales ha sido otro anuncio de dimisión, no por esperado menos sorprendente, el de la concejala, diputada provincial, Directora del Instituto de Cualificacion profesional de la Consejería de Educación y ex-alcaldesa de Jerez, Pilar Sánchez. Como cantara el grupo Jarcha allá por los años ochenta en un anuncio de la jerezana bodega Domecq, hoy miles de jerezanos vuelven a cantar aquello de : "por fin llegó la cosecha, llegó la cosecha hermano, que ya salieron sus frutos, regadíos y secanos. Atrás quedan los temores, hielos, cenizos nublados, sufrimientos y sudores. Coge tu cosecha hermano, por fin llego la cosecha, venga Alegria, vente a la fiesta que ya llegó la cosecha..". Premonitoria cancion la de Jarcha que no la supera ni la profecía de los Mayas.
    Cuando la prensa me preguntaba por tal decisión en mi mente se produjo tal cúmulo de sensaciones que ni la mayor de las conjunciones planetarias podría haber superado, tal fue el impacto súbito que ni el meteorito de los Urales habría provocado semejante daño en mis neuronas, hasta el punto de que sólo fui capaz de pronunciar tres palabras: " ya era hora", una minúscula frase que según he podido discernir días después es sin lugar a dudas el mayor ejercicio de síntesis que he podido hacer en mi vida, pero es que la mente humana obra milagros por encima de la capacidad divina en defensa de la integridad física y política, o al menos esa es la única explicación racional que encuentro a mi respuesta.
   Hoy, algunos dias después, podría escribir un tratado sobre la meteórica ascensión a los cielos y vertiginoso descenso a los infiernos de tan peculiar pesonalidad política, pero sería injusto hacer recaer sobre ella exclusivamente tal cúmulo de despropositos, esa ha sido una tarea colectiva, una tragedia coral al más puro estilo de la literatura clásica, eso sí, sin heroes ni heroinas, con mucho actor de reparto y gente entre bambalinas y donde la mayor responsabilidad recae en el apuntador, sin olvidarnos de los guionistas foraneos, teniendo en cuenta que éste sólo es el primer acto de la tragedia y quedan al menos otros dos por escribirse aunque en la compañia hay quien desde el coro y el foso del apuntador gritan ya aquello de "salvese quien pueda".
  

1 comentario:

  1. Pues eso... y speremos que los guionistas se pasen por el territorio o que escriban para el suyo. Miguel Ángel Gutiérrez

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