domingo, 11 de noviembre de 2012

Sakuragaoka Cafe

   A veces, cuando tomo café con Pepe, me siento transportado al lejano Oriente y no porque me suenen a chino muchas de las cosas que me cuenta. Me ocurre porque tiene la extraña habilidad de transportarme en el tiempo y en el espacio, sobre todo en esto último. La última vez fue hace pocos días, de pronto me sentí en el Sakuragaoka Café en pleno centro de Tokio. El Sakuragaoka es una de los emblemas de esa especie de fiebre amarilla que se ha desatado en Japón por los "zoológicos-cafés", lugares donde puedes tomar tu desayuno, aperitivo o merienda acompañado de un gato, una serpiente e incluso de una cabra que también puedes sacar a pasear como quien pasea un perro por las céntricas calles de Tokio. Hay dos que se han hecho especialmente famosas, Sakura y Chocolat, y es a ellas a quien me recuerda Pepe cuando empieza con sus fantasías oníricas sobre la situación del Partido, los cambios que hay que hacer, los liderazgos, las catarsis renovadoras y otras lindezas de las que se han apoderado del inconsciente colectivo de los socialistas, mientras apuro el segundo café de la mañana, ese que tanta falta me hace para abrir mis sentidos a la dureza del día que ha echado a andar.
    Al más puro estilo Sakura, es decir, como una auténtica cabra japonesa, interrumpió mi desayuno días atrás con una de sus preguntas inocentes: "Paco, tu que tienes ideas ó impronta y personalidad?. Lo miré fijamente como haría un japonés con Sakura o Chocolat pero contuve mis impulsos primarios ante su carita de cabrito degollado y sólo acerté a decirle que lo que yo tenía eran unas ganas enormes de acabarme el café y las tostadas y empezar nuestro paseo mañanero por las estribaciones de Los Alcornocales,aprovechando que el sol se había abierto camino por entre los restos lluviosos de la madrugada,y disfrutar de ese verde ofensivo que las primeras lluvias de septiembre y las más recientes y abundantes de las últimas semanas nos ofrecían como un regalo otoñal para nuestros ojos.
   Habíamos andado poco más de un centenar de metros cuando la cabra volvió al monte como queriendo justificar su pregunta anterior: " Paco, no es ninguna tontería lo que te he dicho en el desayuno ni estaba fuera de lugar porque según he podido leer y escuchar estos días la gente importante del Partido habla de esos temas a la hora del desayuno". Ahí fue donde empezé a intuir que Sakura no estaba tan loca como el refranero la pinta y me atreví a entrar en conversación sobre las ideas, las improntas y las personalidades. "Mira Paco, el miércoles pasado hubo un desayuno en Madrid donde intervenía nuestro Secretario General de Andalucía, por cierto, donde tu no estabas, y afirmó que el problema del PSOE no es de ideas sino de improntas y personalidades..". Le conté que yo a esa hora estaba en mi comisión de Fomento oyendo la comparecencia de la Directora General del ramo sobre incidentes en aviación civil, que es para lo que me pagan y que efectivamente no había estado en el desayuno pero que algo había oído y leído. Yéndose por las ramas intencionadamente y soslayando discutir sobre la disyuntiva planteada en la reflexión del Secretario general, buscando como es habitual en él la provocación sin límites, me lanzó la interrogante del millón: " Paco tu tienes impronta?". Mira Pepe yo no sé si tengo impronta pero lo que tengo claro es que tengo "prontos" y que algunas veces me traicionan esos prontos así que me voy a morder la lengua aunque me suicide con mi propio veneno, de todas formas la impronta, según tengo entendido es la huella que dejas sobre algún material blando o dúctil, y el PSOE ni es blando ni mucho menos dúctil, y además eso requiere un largo tiempo, así que ni por una razón ni por la otra yo tengo impronta, y sobre lo de la personalidad hay muchas teorías que sería prolijo enumerar, si a lo que se refería era a la que nos debería haber llevado a hacer autocrítica tras la derrota de las generales del 2011, entiendo que es la misma que nos debería haber llevado a hacerla tras perder las elecciones andaluzas del 2012, pero mira Pepe, esto de las autocríticas empieza a estar muy manido, tanto como lo de pedir disculpas, yo soy de los que cree que lo que hay que hacer es pensárselo bien dos veces para no cometer los errores y así ni hay que hacer autocrítica ni hay que pedir disculpas, si eso es personalidad, pues sí la tengo. Que hay que hacer primarias, pues se hacen, pero siempre y en todo lugar, que hay que hacer catarsis pues que la hagan los que crean en la tragedia griega y las terapias de grupo de algunas corrientes sicológicas del siglo pasado, que el problema del PSOE no son las ideas pues que venga dios y lo vea. Estás contento ya, Pepe? A lo que me contestó con una sonrisa displicente: "No esperaba menos de ti, Chocolat.."

1 comentario:

  1. Desde la libertad del "pensionista", uno cree prestar atención con serenidad y mesura (lo intento, de verdad). Pero al final, después de escuchar algunas intervenciones, se me sigue quedando cara de gilipollas. Los ejemplos de algunos y algunas de nuestros dirigentes regionales, a nivel orgánico e institucional, de estos días son dignos del "Manual de impertinencias (o sandeces) para líderes". Habrá que proponer ya la creación de la Secretaría de Improntas, porque si no lo nuestro no lo entenderán en la calle.
    De todas formas a mí me gusta más lo de los "prontos", Paco.
    Un abrazo por todo, ya sabes. Dale de mi parte un beso a mi querida Amalia. Santi.

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