viernes, 2 de noviembre de 2012

Mí amigo Pepe y Antonio Sanz

   Hacía ya algunas semanas que me resistía a atender las llamadas de Pepe, bastante procesión llevaba yo por dentro como para ponerle música de cornetas y tambores. Pero esta mañana era imposible, llamaba cada diez minutos y eso me hizo intuir que algún incendio se propagaba por la faz de la tierra gaditana y yo, bombero voluntario del Consorcio, según el Paco Umbral gaditano, sin enterarme y sin acudir a la llamada del deber. Así que no quedaba otra opción o lo atendía o apagaba el móvil y me atenía a las consecuencias. Como casi siempre que la ocasión lo requería, y sin mediar palabra por mi parte, irrumpió en mis neuronas como elefante en una cacharrería: " Paco, tío, que Antonio Sanz lleva toda la mañana bombardeando el Twiter con napalm presupuestario...", tranquilo Pepe, explícate, a lo que me contestó: " mira el Twiter del tío y te vas a enterar mejor". Temiendome lo peor, a raíz de lo que ya había leído a primera hora en la prensa provincial intenté tranquilizarlo, mira Pepe, el señor Sanz es capaz de coger una bomba fétida de las que venden en las tiendas de artículos de broma y convertirla en el Hiroshima gaditano y hay que declarar la provincia gaditana zona catastrófica sin nada que envidiarle a la zona cero, Pepe, el señor Sanz es lo que Valle Inclán llama a su personaje, tan querido por mi, Max Estrella en el esperpento por excelencia que es Luces de Bohemia, Hiperbólico andaluz, poeta de odas y madrigales, "bueno, será como tu dices pero léelo y después me lo cuentas".
Mira Pepe, te voy a poner un ejemplo, Sanz trabaja de la siguiente manera, el lee esta mañana el titular del Diario que dice: la Junta ignora cuanto se va a gastar en la provincia en 2013, y va y lo mete en un traductor parecido al de Google pero que lo patentó Javier Arenas y lo que resulta es algo parecido a esto: los presupuestos de la Junta son un insulto a los gaditanos porque están vacíos para la provincia, y se queda tan a gusto, se toma una cervezita con tapa y se echa a dormir hasta el día siguiente, mientras que tu y yo al leerlo empezamos a pensar que eso que dice este hombre significaría que el uno  de enero cierran  los hospitales y residencias de ancianos en nuestra provincia, que las vacaciones de Navidad van a durar todo el año en Cádiz porque los colegios públicos y concertados no van a abrir y que si te pones malo pues a Paco el del agua, el curandero de Algeciras, que ese no depende de la Comunidad Autónoma y además sin gasto farmacéutico porque el agua la tienes que llevar tú, lo dicho Pepe, un hiperbólico andaluz irremediable este Antonio Sanz.
     Yo creía que cuando me hablabas de bombardeo era que había venido el Ministro Montoro, ese que ha hecho de la Bahía de Cádiz su Pearl Harbour particular hasta el punto que no ha dejado barco con cabeza en los diques de Navantia, a explicar los Presupuestos generales del Estado, la desinversión en alta velocidad en Bahia de Cádiz y Algeciras, la tomadura de pelo de las conexiones por carretera en esta provincia, la falta de consignación para los Buques de Acción Marítima, etc, etc,etc.... fue entonces cuando no supe comprender el significado último de las carcajadas que se oían al otro lado del teléfono, tuve que esperar algunos minutos para conocer la causa de esa felicidad repentina de Pepe, quien sólo atinaba a pronunciar el nombre del ministro una y otra vez de manera incoherente como si algún espíritu feliz se hubiera apoderado de él de por vida, poco a poco fue recuperando la normalidad hasta conseguir contestar a mis requerimientos: "Paco, tu te imaginas  a Montoro vestido de Almirante de la flota japonesa, Yamamoto, el mismísimo Yamamoto, ja, ja ja....".  Visto lo cual decidí cortar la llamada antes de que la cosa fuese a mayores porque al parecer la comparación que yo había utilizado para explicar el desastre de Navantia había sido como una inyección en vena de endorfinas que habían acabado con sus traumas presupuestarios en el momento presente. Yo, por el contrario, decidí leerme los tuits de Antonio Sanz que me ayudaron a reafirmarme en aquel sofisma patético con el que se apela a nuestras emociones para eludir el razonamiento "contra el enemigo compartido....con razón o sin ella..".

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