domingo, 4 de noviembre de 2012

Me perdí en un cruce de palabras, me anotaron mal la dierección...

  Creo que una semana después del cambio horario aún no he sido capaz de superar los efectos de ese pequeño jetlag que me hace madrugar más de lo habitual. Esta mañana ha vuelto a ocurrir, pienso que  mi organismo se resiste a aceptar la realidad que le marcan las manillas del reloj, en este caso las digitales de mi despertador, y sigue a lo suyo anticipandome la experiencia vital de cada día en una hora. Espero que pronto mi reloj biológico y el que llevo en mi muñeca izquierda se pondrán de acuerdo y todo volverá a la normalidad. Este domingo que para mi empezaba tan temprano me planteaba una disyuntiva mental, si dejarme llevar por esas evocadoras palabras de la vieja " Balada de Otoño", llueve y tras de los cristales llueve y llueve...  que tiempo atrás avivara el fuego de mis sentimientos, o pensar en lo que esa lluvia va a suponer para mucha gente con la que convivo cada día, con la que comparto su angustia, esos a los que la crueldad de los tiempos ha situado al borde de la mañana de la deseperación con los pies colgando. Estas lluvias van a hacer posible que la naturaleza provea por un tiempo de aquello que la crisis les arrebató, nacerán las setas, brotaran los espárragos silvestres, recuperarán la esperanza por un momento.

  Esa misma lluvia y la hora temprana del domingo son las que han convertido en un esfuerzo inútil mi deseo adictivo y, en los últimos tiempos casi morboso, de hacerme con la prensa dominical por lo que no me ha quedado más remedio que contentarme con las marcas blancas que son las ediciones digitales de los periódicos. Por cierto, una estadística muy personal y sujeta a critica, me confirma que desde que gobierna Rajoy la lluvia trabaja más los festivos y fines de semana, como si la patronal se hubiera apropiado de las compuertas del cielo y quisiera darnos una lección ejemplarizante de amor al calendario laboral. Y tan pronto quise lanzarme a la ojeada digital de titulares y opiniones que en algunos casos me llevé la sorpresa de que no estaban actualizados a día de hoy. Pero las portadas lucían con todo su esplendor de un día gris y frío trasladándonos la buena nueva de que la vida sigue y nosotros corremos tras su estela, desorientados, sin darnos cuenta de lo acertado de Fito cuando dice aquello de: " lo que me llevará al final serán mis pasos y no el camino, no ves que siempre vas detrás cuando persigues el destino.."
   Y entre esas portadas digitales una, esa en la que aparece José Antonio Griñan anunciando que no se presentará a unas primarias para ser candidato en Madrid, y de nuevo Fito se convierte en la banda sonora de mi reflexión: " me perdí en un cruce de palabras, me anotaron mal la dirección, ya grabé mi nombre en una bala, ya probé la carne de cañón...." . Leo también que los Bancos de Alimentos rechazan la donación del Psoe por ser política, en palabras de su presidente el señor Bustos que,para mi, con todos los respetos,  interpreta erróneamente aquella frase que cuenta Salvador de Madariaga en su libro España (1931) de " en mi hambre mando yo", porque no es el hambre del señor Bustos ni de sus presidentes provinciales sino el de miles de españoles que no han autorizado a nadie a administrar sus necesidades vitales en nombre del "apoliticismo y la aconfesionalidad". Quizás lo mejor sea que nuestra solidaridad baje a los barrios como bien titula hoy el periódico El Pais, a esas organizaciones del tercer sector que hacen bien sin mirar a quien y que no desprecian en base a supuestos apolíticismos y confesiones.
   

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