domingo, 11 de noviembre de 2012

Cinco minutos con Mario

Recuerdo cuando conocí a Mario, fue màs o menos a mediados del 96 cuando coincidimos como vocales en la Ejecutiva Regional de Manolo Chaves. Nunca antes había oído hablar de él aunque luego supe que había sido un cargo relevante en las Juventudes Socialistas, y la verdad es que tuve una buena relación con él, aunque yo en aquella dirección no fuese más que un condenado al ostracismo con conciencia de que había que esperar a que la tempestad gaditana amainara para conseguir los objetivos causantes de mi destierro sevillano, mientras que él era un joven algo enigmático al que la mano poderosa de Luis Pizarro había llevado a tan sabio sanedrín. Tengo que reconocer que aquel "extrañamiento político" al que me había visto sometido con mi consentimiento, lo que alguien podía llamar "una patada hacia arriba" masoquista, fue muy valioso para mí en lo personal y en lo político, aprendí de grandes del socialismo andaluz, conocí lo bueno y lo malo, pero no cabe duda que la balanza se inclinó hacia lo positivo. Fueron los tiempos de la confrontación con los gobiernos de Aznar, una estrategia inteligente que supo prender en la mayoría del pueblo andaluz, un trabajo incansable y cansino, pero que supo llevarnos a convertirnos en el gran Partido de los andaluces cuando en España pintaban bastos contra Andalucía.

    Pero fue también el momento de aquellas primarias a corazón abierto que iban a decidir el futuro del socialismo español durante la siguiente década y alguien tuvo la tentación legítima y razonable de que la Ejecutiva Regional se posicionara a favor de un candidato, en este caso Pepe Bono, mientras había quienes recordamos en aquel momento la necesidad de la neutralidad pública de la dirección regional, entonces no utilizábamos metáforas sobre neutralidades, apelando a la difícil situación en la que había quedado la anterior dirección haciendo público su apoyo a Joaquín Almunia frente a José Borrel. Ahí nos empleamos a fondo gente  como Manolo Copete o yo mismo, mientras que el joven Mario se convertía en uno de los portavoces más rotundos a favor del pronunciamiento público, yo creo, y ahora ya puede decirse sin romper ningún secreto de sumario, que a instancias de la posición que compartían Pizarro y Caballos, quien solía referirse a los que no compartíamos sus planteamientos con el apelativo de "ruralistas", lo cual hoy visto en la distancia me provoca una cierta sonrisa compasiva.
  Ese fue el Mario que yo empezé conociendo y al que  deje de tratar durante un cierto tiempo una vez que la ruleta de la fortuna me llevó en diciembre del 2000 a pasar de cola de león a cabeza de ratón que es lo que de verdad a mi me apetecía. Es verdad que el paso del tiempo nos llevó a coincidir en muchas ocasiones en los últimos años hasta que empezé a conocer a otro Mario, hace ahora tres años exactos, fue en la reunión en la que se nos convocó a los responsables provinciales en un restaurante en las afueras de Sevilla, tampoco rompo el secreto del sumario porque esa reuniòn fue interesadamente filtrada, para pulsar nuestra opinión sobre la celebración de un congreso regional anticipado que elevara a Pepe Griñan a la Secretaria general y acabara con la supuesta nociva "bicefalia", la que yo siempre he llamado la reunión de los tibios, y en la que mi negativa a la celebración de dicho congreso empezó a situarme en alguna lista negra con más laberintos que los cipreses de "El Resplandor" y de la que desde entonces no he conseguido salir ni falta que me hace porque para ser sinceros ha llegado a gustarme.
   Pero al Mario que me resulta imposible reconocer es otro, es al que leo hoy en la entrevista de Alicia Ruiz en Diario de Cádiz, el Mario que habla de lealtades, de dos modelos que se confrontaron, de una apuesta por la renovación y el cambio, de exigir lealtad a los representantes del pasado, del presenté y del futuro, por cierto, trilogía orgánica temporal de la que sólo forma parte el y algunos veteranos compañeros de la actual dirección del partido en Cádiz. A ese Mario no lo reconozco, me resulta extraño este compañero que apela a cambios en las direcciones de los grupos en base a las normas del Partido, esas mismas normas que el contempló impasible como se rompían sectareamente meses atrás, cuando habla de ecos del pasado como sí él no fuera parte integrante y nuclear de ese pasado, cuando plantea que es a la dirección a quien corresponde hacer los cambio en los grupos, claro que sí amigo Mario, pero siempre, siempre, no cuando el interés sectareo lo requiere. No, este no es el Mario que yo conocí, ni siquiera el de la reunión de los tibios, este es otro Mario al que no reconozco y en el que me resulta imposible reconocerme. En una cosa tiene mi total acuerdo, yo no pedí la dimisión de López Gil aunque quizás mi conciencia nunca me lo perdone, querido amigo.
   Y es que en tiempos en los que lo que  importa  en nuestro partido es la "impronta" me quedo con una de sus definiciones, la de la biología, que es tal cual: Proceso de aprendizaje que tiene lugar en los animales jóvenes durante un corto periodo de receptividad, como consecuencia del cual aprenden una serie de reacciones estereotipadas frente a un modelo.

1 comentario:

  1. Buenas noches Paco. Comparto totalmente lo que has descrito en tu blog. Este chico ha bajado a nuestra tierra a intentar tapar la pisada y hacer el trabajo sucio para mañana con la elección del/la nuevo/a portavoz de la diputación. Creo que no se puede dar tanto poder ni acaparar tantos cargos como los que hoy goza la actual secretaria general y alcaldesa de Sanlucar Irene García y creo y me atrevo a decir que andarás un poco decepcionado e incluso traicionado puesto que esta te debe en parte donde está. La ejecutiva provincial es una bomba de relojería y ya se pudo comprobar en la última reunion mantenida en Jerez donde las aguas no corren muy claras para algunos de sus dirigentes. En fín. Pienso que mañana será un punto y seguido de la caza de brujas emprendida por algunos que no lo quieren ni en su agrupación a tenor de las últimas votaciones a secretario local y hacer el trabajo sucio desde la trinchera de la provincial. Creo que no estan dando ejemplo (no soy militante sino simpatizante) cuando Irene está emperrada en acceder a la portavocía y dejar de lado los gravísimos problemas que acechan a la provincia y sobre todo con un partido popular escorado a su mas derecha conservadora y donde acaba de aterrizar un todopoderoso Sanz con ansias de cortar cabezas, con una tasa de paro insostenible y con unos problemas sociales que a saber en que desemboca todo esto. Como digo, mal ejemplo está dando el partido en la provincia y lo que tiene que hacer este chaval de capital llamado Mario es venir con las ideas claras y aceptar que el partido está roto y dividido y no se puede contar con unos y a otros mandarlos a sus cuarteles de invierno, porque pienso que ahora no sobra nadie sino todo lo contrario. La sociedad necesita del partido y este de los ciudadanos. Muchas Gracias.

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