sábado, 18 de agosto de 2012

Gibraltar, en el punto de mira

 Desde hace algunos meses tengo una preocupación especial como ciudadano de esta provincia y como representante de su voluntad popular. Ya antes de que surgiera el conflicto de los pescadores del Campo de Gibraltar y las autoridades de la colonia me preocupó sobremanera el enfoque que el ministro de Exteriores, el señor García-Margallo, había dado a la relación entre nuestro pais, el Reino Unido y Gibraltar. Su planteamiento de poner fin al Foro Tripartito y sustituirlo por uno cuatripartito se me antojaba en aquel momento condenado al fracaso y como todo esfuerzo inútil un viaje a la melancolía. Independientemente de los cambios políticos en España y Gibraltar, que anunciaban ya un enrarecimiento progresivo del aire que se respira en la comarca, se ponía fin a un instrumento que en los últimos años se había mostrado como el único posible para la mejora de la política de vecindad en la comarca y había ayudado a sobrellevar las consecuencias de un tratado que hace casi trescientos años había definido un "status" para la colonia que España nunca ha aceptado ni tampoco nunca podrá aceptar.
 Urge por tanto establecer un mecanismo de diálogo y cooperación por encima de las coyunturas políticas actuales que permita la "convivencía pacifica" de quienes a uno y otro lado de la verja estamos condenados a entendernos en multitud de cuestiones cotidianas. De ahí que manifieste mi más rotunda oposición a los planteamientos de Exteriores dando por finiquitado el anterior mecanismo sin haber puesto sobre la mesa uno nuevo capaz de mejorar el diálogo entre las partes más allá del contencioso histórico que estamos obligados a defender en cada momento. Como escribiera Ignacio de Loyola, "en tiempo de desolacion no conviene hacer mudanza".
    Lo único que hemos conseguido con la posición del Gobierno del Partido Popular y la llegada al Gobierno de Gibraltar de Fabián Picardo es una escalada sin precedentes en los últimos años de "conflictos puntuales" que están afectando en primera instancia a los pescadores de la Comarca del Campo de Gibraltar y que pueden afectar, si no esta ocurriendo ya, a los trabajadores españoles en la Colonia. La falta de diálogo esta llevando al exceso de titulares de prensa, Gibraltar ha pasado a ser un tema recurrente en los medios de comunicación, con enfoques muy diversos del problema, pero al fin ya al cabo problema. La idea que propugnamos de que el Gobierno de Picardo establezca una moratoria del acuerdo logrado en el 99 entre los pescadores y el Gobierno de Caruana, en tanto se adapta la legislación medioambiental gibraltareña a las directivas europeas en base a los informes de expertos, es una urgencia perentoria para la " política de vecindad" de la que la Comarca está tan necesitada, los pescadores no pueden convertirse en rehenes de las estrategias gubernamentales a uno u otro lado de la Verja, los pescadores necesitan ahora más que nunca de un acuerdo que les facilite una renta digna en tiempos tan difíciles, no entienden de foros tripartitos ni cuatripartitos, de políticos  que juegan a convertir este problema en cortinas de humos que amortigüen la crudeza de la realidad que vivimos, su trabajo no es convertirse en espectadores de la "fila cero" de una batalla de patrulleras ni en víctimas de estrategias políticas generadoras de tensiones innecesarias.
   Independientemente de la búsqueda de una solucion definitiva del "contencioso histórico" sobre la soberanía y juridisccion que modifique definitivamente el "status" derivado del tricentenario Tratado, para lo que las diplomacias española y británica deben poner en juego todo su esfuerzo e inteligencia, urge en este momento restablecer un Foro de Diálogo que retome la senda del restablecimiento de la convivencia pacífica y la política de vecindad, cuestiones que nunca debieron abandonarse.



   Urge cambiar el escenario de conflicto permanente por otro bien distinto donde la convivencia pacifica y el dialogo sean los objetivos a conseguir mientras las diplomacias española y británica dilucidan el viejo contencioso derivado del tricentenario tratado. Es ahí donde el actual gobierno de España y todos los que vinieren han de poner todo su esfuerzo e inteligencia para la restitución de nuestros derechos de soberanía y juridisccción. Mientras tanto hagamos que la cordura impere aquí y allí, restituyamos el Foro de Dialogo en tanto no alcanzemos

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