viernes, 31 de agosto de 2012

Esperando a Rajoy o esperando a Godot?

   España vive tiempos de espera, yo diría que de tensa espera, y los españoles rememoran muy a su pesar el viejo refrán de que "el que espera desespera". Lo analiza de forma muy acertada el editorial del periódico El Pais del día de hoy bajo del titulo de "Esperando a Draghi", donde se recogen las incertidumbres que provoca su comparecencia publica del próximo jueves y las repercusiones que pueden tener sobre la economia española sus previsiones de actuación futura. Mientras tanto Rajoy deshoja la margarita sobre la decisión a tomar, como bien dice El Pais, a él también se le espera como a Draghi. Reflexionando un poco sobre estas expectativas, que van a marcar la vida de los españoles en un sentido o en otro, resulta inevitable recordar la obra que Samuel Beckett escribiera en los tiempos de la posguerra europea con el titulo de "Esperando a Godot".
Nunca como ahora podemos sentir el común de los mortales una presión existencialista tan fuerte como la de Vladimir y Estragón, los personajes centrales de la obra de Beckett, que pasan todo su tiempo a la espera de que Godot acuda a su encuentro, esperanza que finalmente se muestra vana. Leyendo algunos análisis de la obra de Beckett encontré una frase que define de manera certera el fin último de la trama teatral, afirma el critico: "nada ocurre, nadie viene, nadie va, es terrible...". Largas escenas, pocos personajes, y todo para nada. Como decía antes resulta imposible sustraerse a la comparación, esperemos a Draghi y su Banco Central Europeo, a los que llevamos esperando desde tiempo casi inmemorial, o esperemos a Rajoy que debiera conocer que las margaritas no son para el otoño y el invierno, ya que según una leyenda milenaria se consideraba de buena suerte soñar con margaritas durante la primavera y el verano pero por contra si se sueña con ellas durante el otoño y el invierno se considera un mal presagio. Quedan pocos días para poner fin a ese juego insensato de deshojar margaritas, llegan tiempos de hacer frente a la situación desde el dialogo y la búsqueda del acuerdo político interno, es el momento de darle una oportunidad a la sensatez que hasta ahora ha brillado por su ausencia en las decisiones que este Gobierno ha adoptado desde la prepotente soledad de su mayoría absoluta porque corremos el riesgo de que ocurra lo que cuenta la cancion, "bajo la lluvia y bajo el sol la Margarita dijo no".

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