domingo, 12 de agosto de 2012

El Síndrome de Marinaleda

   Extraño mes de agosto al que la crïsis ha recortado también su carácter histórico de tiempo para el descanso, para las vacaciones, para recargar pilas de cara a la segunda mitad del año. Y es que ya hay mucha gente que no necesita descansar de una actividad laboral, demasiada gente para la que el mes de agosto no es más que otro tiempo añadido para la angustia, para la incertidumbre vital, para sufrir un presente cargado de desesperanza hacia el futuro. Desgraciadamente es así y las únicas vacaciones que se agradecen son las del gobierno y sobre todo su equipo económico,  aunque mucho nos tememos que van a ser cortas, irremediablemente cortas, y que Montoro es el único que esta cargando las pilas para reaparecer con fuerza en el escenario de los recortes y sus reformas estructurales para desgracia de la ciudadanía y mayor gloria de Merkel, el BCE y los mercados.

   Este gobierno y sus medidas han acabado hasta con las "serpientes de verano" que a lo más que han llegado es a "culebrillas". Sánchez Gordillo, un enamorado de los gobiernos de derecha, por los que siente una apasionada variante del "síndrome de Estocolmo" a la que se conoce ya a nivel internacional como el "síndrome de Marinaleda", ha vuelto a las andadas, aquellas que le hicieron saltar a la fama cuando en este país ser jornalero era una condena a la miseria sin juicio previo. El síndrome de Marinaleda se caracteriza por pasear con el heredero de la Duqesa de Alba, Cayetano Martínez de Irujo, por los predios de Marinaleda después de que el noble insultara a los jornaleros andaluces y calumniara a esta tierra de resistencia.
    El síndrome también se caracteriza por la "boutade" parlamentaria demostrando a cada momento un sentido muy particular y difícilmente calificable de la propiedad del voto popular de Izquierda Unida, marcando diferencias que sólo muestran un principio algo más que inconsciente de que con la derecha él vive mejor, sus "excentricidades" adquieren connotaciones épicas  y las portadas de los medios de comunicación se llenan de él como un cálido viento de verano, nadie puede negarle una gran capacidad táctica, que no estratégica, para elegir el momento y el lugar. Hay quien aprovecha el mes de agosto para irse a Londres a ver los juegos olímpicos y hay quienes como él lo aprovechan para irse de compras dejandose la cartera en Marinaleda ó hacer camping sin autorización en las tierras desocupadas del Ministerio de Defensa. Como escribiera Juan Ramón en su poema más breve: " Así es la rosa, no me  la toquéis".
    Pero a pesar de la crísis y de Sánchez Gordillo la vida sigue, jodida pero sigue, y en Londres las chicas españolas son guerreras, no como las de aquella canción de Coz del 81, son guerreras "a su manera" que cantara Frank Sinatra y otras grandes voces de la historia. Cuando el ministro del deporte español haga balance de los resultados de nuestras deportistas en Londres, estoy convencido de que no hablará de herencia socialista, todas estas mujeres que tan alto han dejado el listón de nuestra participación olímpica comenzaron a hacer deporte el día después de que Mariano Rajoy ganara las elecciones generales a pesar de que este gobierno se haya caracterizado por legislar contra la mujer y su papel en la sociedad, sin ellos en el gobierno ellas no habrían subido al podium, como si las medallas olímpicas fuesen como las bicicletas, sólo para el verano

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