lunes, 23 de julio de 2012

El PSOE de Cádiz expulsa de sus filas a González Cabaña

Esta mañana, cuando después de un largo fin de semana de desintoxicación , siguiendo el consejo de muchos de los que en el mundo han sido, me disponía a abrir mi correo electrónico, he sufrido un subidón de adrenalina que sólo mi dosis mañanera de betabloqueante ha podido controlar evitando males mayores. Mi amigo Alonso me había enviado días pasados por esa vía el siguiente articulo, del que yo , antes de abrirlo, solo acertaba a ver el titulo. Fueron quince segundos terribles, debe ser parecido a eso que cuentan de que momentos antes de la muerte toda tu vida pasa por delante, no acertaba a abrir el enlace mientras me preguntaba como la protagonista de la película de Almodóvar ¿Qué habré hecho para merecer esto?
http://www.diariodecadiz.es/article/cadiz/1311695/psoe/expulsa/sus/filas/francisco/gonzalez/cabana.html
Os tengo que confesar que en ese breve periodo de tiempo mi mente, a una velocidad de vértigo, examinó todas mis acciones y declaraciones de los últimos años intentando encontrar la causa de tan fulminante decisión, aún más inexplicable por cuanto el día anterior a lo publicado yo había hablado con la Secretaria General del Partido para otras cuestiones y no me había comentado nada en relación con este tema.


     La verdad es que respiré hondo cuando conseguí abrir el dichoso enlace y pude comprobar que la noticia pertenecía a la sección de efemérides de hace veinticinco años y que involuntariamente se había convertido en una inocentada a destiempo, pero es que en los tiempos que vivimos uno está predispuesto a encontrarse con malas noticias a cada vuelta de la esquina. La verdad, aunque hoy no toca contarla, es que nunca fui expulsado del Partido, tan solo recibí un telegrama en el que se me comunicaba que se me abría un expediente del que nunca más supe. Eran los tiempos en que las nuevas tecnologías eran un universo por descubrir, ni el correo electrónico ni el SMS habian matado a la estrella del telegrama, que además tenía una carga de suspense y casi de tragedia dificílmente igualables por los modernos medios de comunicación. Ese fue todo mi expediente, un telegrama que no me inhabilitó para ejercer mis derechos de militante en ningún momento y que a lo más que llegó fue a convertirse en una leyenda urbana provincial en un escenario bélico donde "borbollistas" y "guerristas" dirimían su particular lucha por el control del poder orgánico en el PSOE de Andalucía. Este incidente, que no pasó de la categoría de anécdota, y las circunstancias que lo rodearon serán tema central de uno de esos "flashes históricos" que voy a ir rememorando en este blog.
    Pero la curiosidad,  por no calificarlo de morbo, me ha llevado a la necesidad de consultar hoy las hemerotecas porque el instinto de supervivencia hace que nuestro cerebro tienda a eliminar los acontecimientos negativos del pasado y eso me había hecho olvidar quien era Secretario General del Partido en aquel momento, hace ya veinticinco años, no os lo vais a creer, no era otro que el mismísimo José Luis Blanco, el mismo que durante mis doce años de mandato ha formado parte de mis ejecutivas provinciales, el mismo que se ha incorporado a la nueva ejecutiva provincial como Secretario de Estrategia y que entonces no entendió cual era la mía, que no era otra que estar cercano a la gente de mi pueblo que querían ser dueños de su propio destino. Pero del actual concepto de "cercanía a la gente" mejor hablamos en unos días dada su rabiosa actualidad.

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