sábado, 23 de junio de 2012

Si el hombre pudiera decir lo que ama

   Así comienza uno de los más bellos poema del sevillano Luis Cernuda, un poema cargado de un tortuoso existencialismo pero al mismo tiempo lleno de un irrenunciable deseo de decir la verdad sobre uno mismo, sobre sus deseos y apetencias vitales. Con bastante frecuencia, de un tiempo a esta parte, que diría Andrés Calamaro, he reflexionado con bastante frecuencia sobre la idea última de este poema, las ganas de decir las cosas como las sientes y la imposibilidad de hacerlo. Y tengo que decir que creo haber aprendido a convivir con esa dicotomía vital, de una parte por haber aprendido a relativizar las cuestiones que para otros son verdades absolutas y de otra parte por haber percibido de manera clara la caducidad de las circunstancias que ahora me envuelven  y me atan a la responsabilidad de la contención, virtud esta de la que tengo que reconocer tengo una concepción bastante heterodoxa, pero que en el fondo practico a mi manera.
  
 Andan muy ocupados en mi Partido en estos días por cuestiones para algunos de vida o muerte y que yo no dejo de percibir como banales, entre ellas la de mi sucesión al frente de la Secretaria General del Partido en la provincia. En relación con esto he sabido por la prensa que tengo dos hijos más, afortunadamente hijos políticos, porque mi economia personal no soportaría nuevas incorporaciones al disfrute de mi erario privado sin la pertinente prueba de paternidad por laboratorios homologados. Y es que tampoco me gusta como modelo paternal el de Adán,porque al parecer estos,mis nuevos hijos,van de Caín y Abel. Hace ya bastante tiempo que renuncié a mis paternidades políticas porque estaba llegando a la conclusión día tras día de que era un desastre como padre político y porque los hijos políticos no te sirven ni para desgravar a Hacienda a pesar de todo lo que te cuesta darles una carrera política.
    Así que,visto lo visto, he decidido sufrir por otras causas más nobles pero también menos desgarradoras, y el fútbol se me ha aparecido como una oportunidad de oro en estos días en los que España juega la Eurocopa y dentro de un rato sabremos si es una causa acabada o va a tener continuidad por unos días. Pero como siempre, también en esto me he pasado de frenada, y mientras la inmensa mayoría de los que conmigo han elegido este camino han abrazado una sola causa, la de la Roja, yo lo he hecho con dos y me he apuntado el mismo fin de semana a otra, la Amarilla, que no es la seleccion de Brasil sino la batalla que libramos mañana a partir de las ocho de la tarde en el Ramón de Carranza contra el Lugo CF para ver si de una vez por todas salimos del boquete de la Segunda B que es más profundo que el que ha dejado Rodrigo Rato en Bankia, sobre todo porque aquí no hay quien te rescate, o te rescatas tú solito o a jugar otro año la liga del Norte de Africa español, contra el Ceuta y contra el Melilla, entre otros.
     Lo dicho, que cada uno se ocupe y se preocupe con lo que quiera ó por lo quiera que yo hasta mañana tengo claro con lo que hacerlo, que el lunes sigue sin haber carga de trabajo para los Astilleros de Navantia, sin haber prorroga de la ayuda de los 420€ para evitar la exclusión social de los parados, sin perspectivas claras para relanzar la actividad industrial en la Bahia de Cádiz, sin Alta Velocidad Sevilla-Cádiz ni Algeciras-Bobadilla, sin acuerdo pesquero entre Gibraltar y los pescadores de la Comarca, que el lunes cuando la prima de riesgo se dispare las víctimas serán de nuevo los parados, la sanidad publica, la educación para todos..todo esto si me preocupa y también me ocupa, lo demás son Juego de Tronos andaluces con subtítulos en gaditano que no son importantes sino más bien importados y que a la gente le importan bien poco. Qué razón la de Cernuda, "si el hombre pudiera decir lo que ama..."

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