miércoles, 13 de junio de 2012

Entre pitos y flautas

   Hay dias en los que uno llega a sentir vergüenza ajena por formar parte del Congreso de los Diputados y hoy ha sido uno de ellos. Casi dos horas ha durado el debate más estéril e inútil de cuantos he vivido en mi todavía corta vida parlamentaria. Con la que está cayendo en este pais nuestro, con la de gente que lo está pasando realmente mal, con la de explicaciones que tendría que dar el gobierno sobre Bankia, sobre el rescate financiero, sobre tantas y tantas medidas que están poniendo en riesgo la seguridad jurídica, social y vital de los españoles y españolas, no se les ocurre otra cosa que plantear como primer punto del orden del día una proposición de ley de Les Corts Valencianes para modificar artículos de la Ley del Deporte que ya no existen porque en su momento, hace años fueron modificados. Es toda una irresponsabilidad que quienes tenemos la responsabilidad, en estos momentos enorme responsabilidad, de buscar soluciones a los graves problemas que vive y sufre la sociedad española nos veamos obligados a jugar a las casitas simplemente para evitar la terrible realidad, una prima de riesgo que se ha convertido en el rayo que no cesa y un deterioro generalizado de la economía que está acabando con el estado del bienestar y con las escasa posibilidades de encontrar un puesto de trabajo o simplemente mantenerlo.
    No hay derecho por mucho que el mecanismo constitucional español lo permita, no tienen derecho a distraer la atención de los ciudadanos y ciudadanas de este pais con cortinas de humo que sólo pretenden ocultar sus incapacidades, su ineficacia y su alejamiento de la sociedad. Es lamentable que quienes han llevado al orden del día la toma en consideración de esa Proposición de ley desfasada, anacrónica y atentatoria contra la libertad de opinión y manifestación,hayan subido al estrado para pedir lo que no estaban autorizados a hacer, la retirada de la proposición, potestad que sólo corresponde a la voluntad soberana de Les Corts Valencianes y en ningún caso ni al diputado autonómico que la defendía ni al propio grupo Popular del Congreso como bien entendió el señor Presidente, don Jesús Posada, con su habitual sensatez. Mayor ridículo imposible, como bien señalara mi compañero Manolo Pezzi no es posible modificar lo que no existe, o como dijera Belmonte, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, eso si, como siempre el partido dual aprovechó para envolverse en la bandera de todos como si sólo fuera de ellos y Esquerra no perdió la oportunidad de vivir su momento de gloria que intuyo será foto de portada en la prensa de mañana. Nadie tiene derecho a desacreditar a las instituciones con actitudes partidistas e involucionistas que no tienen razón de ser legal en el presente porque con la soberanía popular residenciada en las Cortés Generales no se juega por el capricho de unos cuantos.
     La tarde noche ha dado más de si, la negativa del Grupo Popular de dotar de un mayor grado de participación ciudadana ha cerrado las puertas a cal y canto a una mayor identificación de los ciudadanos con quienes les representamos, ni la lectura que ha hecho el compañero Pablo de las resoluciones en ese sentido del pasado Congreso del Partido Popular en relación con el tema les ha ablandado la conciencia, huyen de la presencia ciudadana como el gato del agua hirviendo, es hablarles de presencia ciudadana en una comisión parlamentaria y salen corriendo como si hubiesen visto al diablo que viste de Prada. Pero lo realmente patético ha sido la intervención del portavoz del partido dual en la moción del Grupo Socialista sobre los cambios en nuestro modelo social que amenazan el futuro de las mujeres españolas. Era de esperar la reacción de los populares, la doctrina Gallardón se ha interiorizado en lo más profundo del cuerpo parlamentario del PP, lo que no era de esperar era el monólogo teatral que ha interpretado el portavoz del partido dual, la sobreactuación siempre es mala en un escenario, pero cuando se produce en un hemiciclo simulando la hoguera de las vanidades es sencillamente insoportable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario