miércoles, 13 de junio de 2012

Apostillas a El nombre de la Rosa, o como entender la sesión de control

   En enero de 1985 recogia el diario El Pais, en un articulo de Igor Ortiz-Reyes, la publicación por parte del escritor Umberto Eco de su libro "Apostillas a El nombre de la Rosa", libro que tuve la oportunidad de leer movido como otros tantos lectores por la posibilidad de encontrar respuestas a los misterios que la novela originaria contenía. Comentaba en este segundo libro Eco como y porqué había escrito la novela aunque sin formular ninguna interpretación sobre la misma, es más, venia a decir  que había publicado "Apostillas" para no tener que aguantar preguntas sobre su novela, porque según Eco la novela es una maquina de generar interpretaciones y por tanto el autor no debe facilitarlas, da pistas sobre la génesis de la obra pero no desvela ninguno de los misterios. Umberto Eco cierra Apostillas diciendo: " sólo los monjes de la época conocemos la verdad, pero a veces decirla significa acabar en la hoguera". Visto lo visto esta mañana en la sesión de control al Gobierno que falta nos haría un Eco que al menos nos explicara las respuestas de Rajoy y sus ministros y ministras que son también como una maquina de generar interpretaciones aunque como decía el escritor italiano no deban facilitarlas.
   Si por Rajoy fuera escribía su particular "Apostillas a la acción de gobierno" para no tener que aguantar preguntas sobre su novela que va camino de convertirse en tragedia. De espectacular podría calificarse su intervención en la sesión de control de esta mañana, sesión,que como comentaba en twitter hoy, debería cambiar su nombre por el de sesión de descontrol del Gobierno. Lo único que se controla en esa sesión es el tiempo de las preguntas y de las respuestas, porque lo que es al gobierno no hay quien sea capaz de controlarlo ni por satélite. A la primera de las preguntas, la formulada por el señor Coscubiela de la Izquierda Plural sobre porqué los ciudadanos tienen que pagar con sus derechos, salarios e impuestos, una crisis provocada por el sistema financiero, el señor Presidente del Gobierno le contesta en primera instancia que le concrete más la pregunta porque no termina de entenderla. La primera en la frente que diría Umberto Eco, ejercicio de cinismo que diríamos el común de los mortales allí presentes o quienes lo hayan podido ver a través de los medios de comunicación.
   Y bien que se lo concretó el interpelante, pero la respuesta fué la misma que daría a las dos preguntas siguientes la de la señora Díez y la de Pérez Rubalcaba. Reducción del déficit, reformas estructurales, herencia recibida y blá, blá, blá, es como una canción con la misma letra a la que sólo le cambia la música según quien haga la pregunta. Además a la señora Díez, que por cierto cada vez que pregunta para dejar tuerto al PP bien que se encarga de dejar ciego al PSOE, ya se sabe los problemas de un partido dual, como decía,  a la señora Díez le añadió unas gotitas de chulería cuando a la reiteración de " recuerda usted cuando yo le decía al señor Rodríguez Zapatero tal y tal y tal, recuerda usted cuando yo le planteaba al señor Rodríguez Zapatero tal y cual..", el señor Rajoy le dijo que no recordaba nada porque nunca había prestado atención a lo que ella le decía al señor Rodríguez Zapatero, sencillamente espectacular, pero también la señora Díez por aquello del dualismo se lo pone en bandeja. A la pregunta de Alfredo Pérez Rubalcaba sobre la valoración que hace el Gobierno de la actual situación económica y financiera de España, pues más de lo mismo, tirando otra vez de manual y ahí me las den todas.
    Pero si el presidente se evade de las preguntas como si del Gran Houdini se tratara, lo de la señora vicepresidenta es para nota, no sólo no contesta a lo que se le pregunta sino que nos da la bronca, cada miercoles nos lleva a la notaria para leernos la herencia y si te vi no me acuerdo. Buena intervención la de la portavoz socialista que ha aprendido rápido a taparle las salidas como si de Messi se tratara, hoy supo reflejar de manera muy gráfica el desprecio del Presidente y de su gobierno al Parlamento de España, en unos momentos de tal gravedad para la economia española, para el futuro de los españoles, el Señor Rajoy ha invertido más tiempo en ir a Polonia a ver el partido de la selección española contra Italia, en concreto quince horas y media, que en sus comparecencias en el Congreso, doce horas y media, quizas los grupos de la oposición deberíamos aprender a jugar al fútbol y de esa manera el señor Rajoy y su gobierno nos dedicarían algo más de su precioso tiempo para ver si entre todos, hablando, dialogando, somos capaces de sacar esto hacia adelante. Que razón tenía Umberto Eco debe pensar Rajoy cada miércoles, seguro que le encarga a Montoro su particular "Apostillas a El nombre de la rosa". aunque yo estoy convencido que a Rajoy su gobierno el que les prepara las respuestas no es otro que Harppo, el mudo de los hermanos Marx, aquel que sólo tocaba la bocina...

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