sábado, 26 de mayo de 2012

"Es la economía, estupido" o "Cambio vs más de lo mismo"

   Tenían prisa, tanta prisa, que al final han terminado haciendo un pan con unas tortas, nadie entendía el porqué de esas prisas y aún hoy, dos semanas después, resulta difícil de entender que les llevó a ese movimiento que ha terminado convirtiéndose en salida nula. Y es que la precipitación nunca es buena en la vida y mucho menos en la política y cuando se trata de política orgánica puede resultar letal y terminar convirtiendo en un esperpento lo que podía haber sido un final feliz. Las normas, las mismas normas que les sirvieron para dar cobertura aparente a su deseo imparable de ocupar la primera posición en la carrera, se han vuelto contra ellos porque las normas cuando se usan torticeramente son como armas que carga el diablo y con bastante frecuencia se convierten en un boomerang que se vuelve, amenazante, contra quien lo ha lanzado y deja al descubierto lo perverso de la condición humana en situaciones limites que uno mismo provoca, es lo que en tenis se llama "errores no forzados", es decir, errores que se deben a la propia acción y no a la del contrario.
   No había que precipitarse, sobre todo cuando estaba claro que el principal favorito se retiraba de la competición en la próxima carrera, pero había que adelantarse como fuera, la arrogancia del aspirante pudo más, quisieron ganar el partido antes del salir al campo una vez que se vieron en superioridad numérica. Y así les fué, caldearon el ambiente previo como si de una Esperanza Aguirre se tratara en los prolegómenos de la Copa del Rey, lo intentaron en el vestuario, decidieron saltarse las normas de convivencia interna del equipo y no lo consiguieron, desde la desesperación de los actos fallidos decidieron más tarde lavar los trapos sucios fuera del vestuario y recurrieron a normas ajenas, las mismas normas que ahora les ha llevado al mayor de los ridículos, no consiguieron el objetivo porque puestos a jugar a los artículos y  a los reglamentos aquí el que más y el que menos hace relojes de madera y funcionan.
    Pero las normas, las mismas normas que blandieron como espadas en defensa de la legalidad de su decisión, les han hecho un siete a las primeras de cambio según puedo leer esta mañana en la prensa provincial. El objetivo conseguido no era el buscado, la foto-finish en aplicación del reglamento ha determinado que no tenemos campeona sino campeón, porque estamos hablando de profesionales y por tanto remunerados económicamente en su esfuerzo deportivo, los amateurs no pueden obtener el título por mucho que hayan sido la cara visible del esfuerzo, el rostro humano de la "Operación Valkiria" a la gaditana. Para mayor ridículo se han inventado un titulo que no existe, la presidencia honorífica del club. Como decía Marx, don Groucho, "nunca perteneceria a un club que me admitiera como miembro, y del mismo autor también aquello de "estos son mis principios, pero si no les gustan tengo otros". Que nadie busque explicación a lo que aquí he contado en las páginas de deportes, porque cualquier parecido con la actualidad deportiva es pura coincidencia.
   Ese titular de esta mañana me ha hecho ver claramente que de lo que se trata es de aquella frase de James Carville, el jefe de campaña electoral de Bill Clinton en 1992, " es la economia, estúpido", esa que formaba parte de su trilogia diaria de campaña junto a esa otrade "cambio vs más de lo mismo". En el caso que nos ocupa la primera de ellas se ha cumplido escrupulosamente, la segunda ha invertido sus términos de manera contundente.

1 comentario:

  1. Leguab: La economia Paco, la economía y mas de lo mismo, ya sabemos el porque de los cambios ideológicos del de Algeciras mare,digo ideológico y dudo que ese sepa lo que eso significa.......

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