domingo, 29 de abril de 2012

Los jueves, milagro, los viernes, reformas

   Creo que fué la quinta película en la filmografía de Luis García Berlanga, una película un poco extraña de la que al parecer se rodaron dos versiones, la oficial que pudimos ver en las pantallas con su final feliz, y la extraoficial que al parecer se encuentra en los archivos de la Filmoteca Nacional y que responde al guión original de Berlanga,que por mor de la censura y de que la productora fué comprada a mitad de rodaje por una compañía del Opus Dei nunca pudimos ver en las pantallas. En esta versión la película terminaba con Mauro, el "tonto del pueblo", esperando el milagro que nunca se iba a producir y que sólo existía en su pensamiento, fruto del engaño que las autoridades del pueblo habían puesto en marcha para sacar a Fuentecilla de la crísis. La película de la que hablamos no es otra que "Los jueves, milagro", una nueva muestra, tras "Bienvenido Mister Marshall",de la genialidad, la ironía y el sentido critico de nuestro gran director ya desaparecido.

   Y de aquellos jueves de milagros hemos pasado a estos viernes de reforma como si de una nueva saga berlangiana se tratara, los jueves,milagros, y los viernes, reformas. Y bien claro que lo ha dejado el presidente Rajoy en la clausura del congreso regional del PP de Madrid, donde la señora Aguirre ha sido de nuevo elevada a los altares del neoliberalismo mas cruento al grito de "al cielo con ella". Rajoy no habla de sus medidas, de sus planes, de sus reformas ni en sede parlamentaria, donde se escabulle entre los reconfortantes y agradecidos aplausos del Grupo Popular, ni ante los medios de comunicación, de los que se evade por garajes inconfesables. El presidente sólo habla de sus cosas, que son nuestras cosas, las de todos los españoles, ante los suyos ó en países lejanos desde donde sus palabras nos llegan como débiles ecos que se hacen fuertes medidas los sábados en el Boletín oficial del Estado como recordatorio del Consejo de ministros de los viernes.
   Hasta hace poco los viernes eran días felices para la inmensa mayoría de los españoles, antesala de un merecido descanso en la mayoría de los casos, prólogo de un fin de semana de relax, de diversión ó simplemente de estar con los tuyos, con los amigos, con la familia. Pero de un tiempo a esta parte, nada es igual, parece que todos los viernes fueran "Viernes y Trece", o lo que es lo mismo el "día del terror" para las familias, que ven como sus derechos van cayendo viernes trás viernes como si se los jugaran a la ruleta en el casino del Gobierno. Nunca la acción de gobierno fué tan temida,nunca la ciudadanía miraba con tanta angustia el cielo de los viernes intentando adivinar qué males arrojarían sobre nosotros cuando se abrieran de par en par una vez terminada la rueda de prensa del Consejo de Ministros, donde ya no sólo acaban con la ilusión del presente sino que además anticipan nuestras desgracias del medio y largo plazo anunciando subidas de impuestos al consumo, ese IVA que como el IRPF no iban a tocar.
  Y todavía Rajoy, que ha batido todos los récords en sufrir el llamado "síndrome de la Moncloa", apela a la vocación masoquista de los españoles, se atreve a decir desde su burbuja congresual del PP madrileño que la mayoría de los españoles quiere reformas, aunque hay muchas que no les gustan, oír para creer.....Rajoy nos ha tomado por Mauro, aquel personaje de Berlanga que se creyó el " milagro de los jueves", y pretende que nos creamos sus "reformas de los viernes",cuando media Europa ha asumido ya que no sólo de reformas vive la economía y la otra media se lo esta pensando. El gobierno ha tomado los españoles como rehenes de su reformismo estructural, como escudos humanos de su fé europeista. Que tiempo tan feliz cuando los viernes eran sólo el principio del fin de semana, que nos devuelvan nuestro calendario, que dejen de amenazarnos con el próximo viernes......

1 comentario:

  1. La rueda de prensa del pasado viernes se asemejaba a la presentación de una película de terror. Flanqueada por el defensor de los "mercados" y el aplicado funcionario que nos "pondera" los impuestos, estaba ella. Nos equivocamos hace algún tiempo cuando pensamos que la novia de Chucky estaba en Cádiz; no, estaba en Madrid, con su ropa siempre oscura y esos ojos exageradamente abiertos que no miran, que no parpadean y asustan a los niños. Que miedo Paco, que miedo.
    Santi Jiménez

    ResponderEliminar