sábado, 3 de marzo de 2012

!! Había una vez, un puente, que alegraba siempre el corazoón..!!!!

Parece mentira que dos políticos de la experiencia de Teofila Martínez y Antonio Sanz se pongan de los nervios por la simple presentación por mi parte de una proposición no de ley instando al Gobierno a que consigne en los presupuestos generales del Estado la cuantía suficiente para la terminación del puente de la Pepa en el presente año. Algo tan sencillo como eso ha provocado que salgan en tromba como si de dos principiantes se tratara.
Cuenta la leyenda que mientras gobernaba España Zapatero había una alcaldesa de Cádiz , a la sazón diputada en el Congreso, que un día si y otro también, mañana, tarde y noche, soñaba con inaugurar un puente sobre la bahía de Cádiz en el año 2012, con motivo de la conmemoración de la aprobación de la Constitución doscientos años antes, aunque en algunos momentos pudiera parecer que fue hace unos días y que ella ya estaba entre quienes participaron en tan extraordinario acontecimiento histórico, más que nada por el fuerte sentido de la propiedad que sobre dicha celebración ha demostrado a lo largo de los últimos años. Tal era su interés en ese puente que durante los años de gobierno socialista llegó a instalar mesas petitorias para la recogida de firmas como si del Día Internacional del Puente sobre la Bahía se tratara. Y tal confusión generaban esas jornadas a la caza del firmante que se cuenta en la ciudad que en los pliegos de firmas estamparon su autógrafo incluso cientos de ciudadanos extranjeros de los que llegaban a Cádiz en esos días a bordo de los cruceros que hacían escala en su puerto, los cuales pensaban que esas mesas petitorias eran una manifestación de la cultura y el folklore popular gaditano y se aprestaban a ello con el mismo entusiasmo con el que los turistas japoneses comen paella o bailan flamenco en la capital hispalense, y para que sacarles de su error con lo feliz que se les veía estampar su firma en màs de veinticinco lenguas distintas en aquellos folios dirigidos al señor ministro de fomento, un tal señor Blanco, White, Blanc, Bianco, Ziel, etc...

Hubo quienes pensaron que tan obsesivo interés por una obra publica no podía responder tan sólo a la preocupación lógica de una regidora municipal, de tal suerte que las malas lenguas, en su partido y fuera de él, empezaron a hablar de un posible interés por ocupar la cartera de Fomento en un futuro gobierno del Partido Popular, hasta tal punto que una vez que se produjo la victoria electoral de Mariano Rajoy, el gran suplicante de Bruselas, se publicaba en los medios de comunicación provinciales que la señora Martínez tenía muchas papeletas para ocupar dicha demarcación en el equipo de Rajoy, cosa que los tiempos desmintieron rápidamente, en cuanto el entrenador dio a conocer la convocatoria.
Pero poco antes de todo esto la señora alcaldesa había ido a mas, conforme se acercaban los tiempos electorales y el horizonte se llenaba de vallas y pantallas con sus eslóganes preferidos, dió un nuevo paso adelante en el mercado de los méritos a futuro, anunció que cuando ganaran las elecciones el nuevo gobierno iba a encargar una auditoria técnica, una especie de anticipo en cómodos plazos del argumento de la herencia, o lo que es lo mismo la herencia antes de que el otorgante hubiera fallecido, y es que a la señora alcaldesa de Cádiz eso de anticipar los tiempos, de anticiparse al contrario, puro fútbol norteño, siempre le ha ido muy bien.
La verdad es que una vez que el partido había comenzado y que ella no estaba en la convocatoria de Rajoy, que había preferido a Pastor para construir el juego, a la señora Martínez le había sobrevenido una especie de apatía por las grandes obras publicas de la Bahía, se tratara del famoso puente o de la alta velocidad a Cádiz, era como si una especie de velo de desencanto hubiese cubierto sus generosos esfuerzos reivindicativos del pasado, el impresionante conjunto de interpelaciones parlamentarias de distinto tipo planteadas en las dos ultimas legislaturas dormía el sueño de los justos en el diario de sesiones del Congreso como el arpa de la famosa Rima de Gustao Adolfo Becquer, así " del salón en el ángulo oscuro, de su dueño tal vez olvidad, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa". y en eso, rompiendo de manera insensata la quietud de las aguas de la bahia, aparece la tormenta perfecta de mi proposición no de ley, quien me mandaria a mi nombrarme heredero del espiritu de Teofila, con lo tranquila que ella estaba,? quien me mandaria a mi poner mi sucio pie sobre su puente? esto me pasa por meterme en propiedad privada. No tendré más remedio que pedir perdón en mi rueda de prensa del lunes.

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