martes, 27 de marzo de 2012

¿El Regreso del Campeón ó el Retorno del Jedi?

   ¿Quién soy yo para prometeros la felicidad? Así comenzaba el tramo final de su intervención Javier Arenas en el mitin de Huelva del jueves pasado. Quería con esa prgunta retórica descalificar las palabras de mediodia de Elena Valeniano en Cádiz en un acto con mujeres de la ciudad y donde había venido a decir que el PP podía,  con las políticas que está poniendo en marcha, hacer infelices a las mujeres.
   Y debieron entender los andaluces y andaluzas que no era nadie Javier Arenas para prometer la felicidad, yo diría, a la vista de los resultados, que lo entendieron a las primeras de cambio y que se pusieron manos a la obra para no darle la oportunidad de confirmar lo interrogado.

   Es verdad que el primer sorprendido ha sido el propio Arenas, así lo demostraba su rostro, en otros tiempos y hasta el sábado tan feliz, invadido por la estupefacción e incapaz de controlar su desencanto, dejando bien a las claras lo acertado del refrán que dice que la cara es el espejo del alma. No les resultó la balconada, segundas partes nunca fueron buenas y el balcón de la calle San Fernando resultó la ópera bufa del balcón de Génova. Quedará para la historia el patetismo que desprendía la escena, Arenas flanqueado por los dos mejores agentes electorales del socialismo andalúz, Montoro y Bañez, los rostros humanos de la subida de impuestos y la reforma laboral, la mejor representación del europeismo convencido y el reformismo estructural, lo que dias antes el profético Antonio Sanz había llamado en la Cadena Ser el Reformismo del Sur, un modelo político "nonnato" felizmente en la tierra de María Santisima, un poderoso buque de acción marítima que nunca llegó a salir de los astilleros gaditanos para surcar la bahía de la libertad.
   Nunca en la noche sevillana un balcón pudo ser escenario de tal tragedia, nunca quienes en él aparecieron pudieron semejarse más a los deseperados personajes de los clásicos griegos, nuca la cultura clásica fué mas necesaria para poder comprender el alcance último de tan magnífica representación, nunca pudieron comprender los personajes qué causa desconocida les había embarcado en semejante viaje a la melancolia, destino al que segun un buen amigo conducen inexorablemente los esfuerzos inútiles.
   Decía en rueda de prensa a lo largo de la campaña mi compañero Luis Pizarro que la permanentemente frustrada trayectoria de Arenas hacia la presidencia de la Junta de Andalucia, sus sucesivas travesias del dersierto cual Viggo Mortensen  en "Oceanos de Fuego (Hidalgo)" a la busqueda de los oasis de San Telmo, se estudiarian en la facultad de Ciencias Políticas de Harvard como el "Caso Arenas". Se reian los periodistas desde el escepticismo de quienes no daban un duro por la causa socialista, se reía Pizarro desde el convencimiento de que con los socialistas andaluces, todos a una, todo es posible, se rieron los andaluces de quienes les habian tomado por preescolares de la vida. Según me cuentan ya se ha abierto el plazo de matricula en Harvard y gran cantidad de polítologos de primer nivel mundial han solicitado su inscripción en dicho seminario.
   Se afanan en estos dias gran número de periodistas en encontrar explicación a lo ocurrido, en analizar las causas de tan alta abstención, en encontrar las razones de como tantas encuestas y de tan diverso origen pudieron coincidir en idéntico error, quizás convendría recordar en este punto que para los encuestadores todos los caminos conducen a Roma pero sin olvidar que  los caminos del señor son inescrutables, incluso para ellos.
   Desde la caverna mediática salen espeluznantes rugidos que hablan de voto cautivo, de pactos imposibles para la expropiación de fincas, de apoyo a corruptos, se está escribiendo un nuevo capítulo del Apocalipsis y esta vez son más de cuatro los jinetes, pudo haber sido el regreso del campeón pero todo ha quedado en el retorno del yedi, la tercera, y más floja,de las míticas aventuras galácticas de Luke Skywalker y sus amigos de la República contra el Imperio....

1 comentario:

  1. Paco. Desde luego que nos han concedido la felicidad, al quedarse donde estaban.

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