sábado, 11 de febrero de 2012

"Imparable", no es la película, es real como la vida misma

Normalmente la condición humana nos lleva a proyectarnos hacia el futuro, eso es lo normal, podíamos decir que lo habitual, pero hay momentos en que sin pretenderlo nos embarcan sin quererlo en viajes al pasado, olvidando aquella frase que tantas veces he oído de que mirar hacia atrás sólo produce dolor de cuello. Y el tiempo que vivimos se presta como ningún otro a esos retrocesos vitales que nos conmocionan profundamente, la crísis que vivimos, la económica pero sobre todo la social y yo diría que también la ideológica, se ha convertido en el mejor caldo de cultivo para fomentar y hacer pasar inadvertido el permanente viaje al pasado al que estamos siendo conducidos.
El presente pierde su condición de tiempo para ser vivido y se convierte en un mero pretexto,
 en un espacio para la regresión, vacío de vivencias, y donde el inconsciente colectivo,instalado en la angustia vital que provoca la dureza de los tiempos,debilita su capacidad de resistencia para combatir los embates de los nostálgicos del pasado que desde su perspectiva revanchista no perdonan la oportunidad que la coyuntura política les ha proporcionado para restaurar modelos sociales que creíamos perdidos en la noche de los tiempos. A ellos se unen los depredadores de la solidaridad social que han permanecido agazapados a la espera de su momento y que una vez que éste ha llegado sacan a relucir lo peor de la condición humana. Ahora o nunca, ese es su primer principio argumental, el grito de guerra del neoliberalismo que alimenta su sed de venganza contra todo aquello que había dado sustento a la sociedad del bienestar, todo aquello que había permitido tender una red de seguridad para aquellos a los que la vida por circunstancias muy diversas había llevado al borde del precipicio social.
Y es esa alianza de nostalgia del pensamiento único, principios intransigentes, sed de venganza y vocación economicista la que da coartada,en momentos de hundimiento social como el que vivimos, a ese permanente en incesante viaje al pasado que el gobierno que sufrimos ha emprendido con su enmienda a la totalidad a nuestra forma de entender la cohesión social.Ante semejante agresión no cabe más que alimentar nuestra capacidad de resistencia, quitar el polvo a nuestro depósito de rebedía, arriesgarnos a morir en el intento bajandonos en marcha de ese inmenso transporte colectivo que ha empezado a circular marcha atrás, cuesta abajo y sin frenos. De que seamos capaces de salir de ese estado de letargo al que unos resultados electorales nos llevaron por la coyuntura económica pero también, porqué no recocerlo, por nuestro propios errores, dependerá en gran medida que podamos detener este convoy "Imparable".

2 comentarios:

  1. M. Angeles Bancalero11 de febrero de 2012, 18:20

    Pues vamos a dejarnos de rencillas por los puestos de salidas en las listas electorales e intemos pararlos por el bien de nuestros hijos.
    un saludo

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  2. Agresiones como esta http://www.telefonica.net/web2/fjaramillo/ y aprovechando tus palabras:
    "Ante semejante agresión no cabe más que alimentar nuestra capacidad de resistencia, quitar el polvo a nuestro depósito de rebeldía, arriesgarnos a morir en el intento bajandonos en marcha de ese inmenso transporte colectivo que ha empezado a circular marcha atrás, cuesta abajo y sin frenos."
    Por eso quisiera que los Sres. Menedez y Toxo fueran informados y pusieran fin al atraco por compañeros del mismo equipo

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