domingo, 26 de febrero de 2012

Las claves de la capacidad de persuasión de Mariano Rajoy: nunca hay dos sin tres

Este último viernes,mientras atravesaba ese emporio de la naturaleza que es el Parque Natural de los Alcornocales, en una tarde casi primaveral propia de esa facilidad que tiene mi tierra para cambiar inviernos por primaveras, escuchaba mi programa favorito de las tardes, y en él , Juanjo Millás y otros tertulianos comentaban la columna del primero del día anterior, la que había titulado "Retórica" como pretexto suavizante de la metáfora con la que en ella intentaba definir el dolor que la reforma laboral ha provocado en el cuerpo social. Hablaba Millás del gusto por las triadas adjetivales del presidente del Gobierno de España, el señor Rajoy, que en un principio se había referido a la mencionada reforma como amplia, profunda y equilibrada, intentando con ello dar una dimensión física de la misma en un intento estéril de hacernos comulgar con ruedas de molino, y que una vez la calle ( sindicatos, partidos, organizaciones sociales), le respondió con su propia triada, la de las tres "i", injusta inútil e innecesaria, el señor presidente volvió a redefinir como justa , buena y necesaria. Intentaban a lo largo de la tertulia encontrar la razón última de porqué para Rajoy "no hay dos sin tres", y llegaron, en algún momento, a encontrar un argumento de autoridad en el concepto cristiano de la santísima trinidad, algo que había empezado a rondar mi mente desde hacía algunos minutos aunque compitiendo con la posibilidad de la triada de virtudes teologales, fé, esperanza y caridad a la que me refería no hace mucho en este mismo blog.
  Preocupado por encontrar una respuesta que dependiera menos de la creencia religiosa y más de la objetividad científica, puse manos a la obra para encontrar en la trayectoria pública de Rajoy, en su ADN expresivo, la respuesta a la cuestión planteada. Y fué todo tan sencillo como introducir en el buscador del contenidos del diario El Pais tan solo tres palabras: Rajoy pide mesura. No podía imaginar yo el tarro de las esencias rajonianas que allí se iba a destapar y que he tenido que resumir en unas pocas citas que he procurado ordenar cronológicamente y que abarcan los asuntos más diversos desde el fútbol, la política de inmigración, ésta en dos ocasiones, la modificación del Estatut de Cataluña, el indulto al juez Gómez de Liaño, y pare usted de contar porque el tesoro de los usos lingüísticos del señor Rajoy supera al recientemente recuperado de la "Mercedes".
El 7 de diciembre del año 2000, ocupando la vicepresidencia del gobierno de España, y en relación con el indulto del Juez Gómez de Liaño, condenado por prevaricación, dice el señor Rajoy que hay que contemplar dicha decisión con "equilibrio, sensatez, mesura y sentido común", todo un conjunto de sustantivos marcados por un entorno semàntico común. Que suerte la de Gómez de Liaño a diferencia del juez Baltasar Garzón,¿ está utilizando el gobierno de Rajoy aquel complejo semántico tan positivo en relación con Garzón como lo hiciera con Gómez de Liaño? ¿Pide la misma actitud analítica Rajoy ahora que entonces? ¿Siguen teniendo el mismo valor aquellas palabras ahora que entonces? Probablemente su respuesta sería esa a la que nos tiene tan acostumbrados: depende!!! Y estoy convencido que preguntarle ¿de que depende?, como en la canción de Jarabe de Palo, sería un esfuerzo inútil de los que con toda certeza sólo conducen a la melancolía.
  El 14 de enero de dos mil uno, en una entrevista del mismo diario en la que demostró una vez más sus dotes proféticas cuando dijo aquello de que "Zapatero sólo ha demostrado ser un señor educado", afirma el señor Rajoy vicepresidente: "Yo creo que la mejor solución para resolver el problema de la inmigración es hacer las cosas con mesura, sensatez y equilibrio, como hacen en toda Europa".. Toma ya otra ración de cazón en adobo que dicen en mi tierra. Porque mes y medio más tarde, también en relación con la inmigración declara:" Me gustaría que estas cosas se hicieran con sensatez, con equilibrio y con mesura y con acuerdos con otros gobiernos". Si aplicamos el principio matemático de que el orden de los factores no altera el producto, pués, màs de lo mismo y tiro porque me toca.
Pero como no sólo del pan de la inmigración vive el hombre, el 25 de noviembre de dos mil dos, en declaraciones a la agencia EFE, en relación con los incidentes en el Nou Camp y las consiguientes declaraciones "hinchapelotas" de Joan Gaspart, dice Rajoy, a la sazón vicepresidente del gobierno sin competencias en la Real Federación Española de Fútbol,: "una llamada al equilibrio, al sentido común y a la sensatez, no está de más". Y sin salir de Cataluña otra perla oratoria, esta vez el 6 de diciembre de dos mil nueve y en relación esta vez con la reforma del Estatut, a su llegada al Congreso de los Diputados para la celebración del día de la Constitución Española, afirma,en un acto de originalidad sin precedentes, : " buscar soluciones fuera de la Constitución no conduciría a nada bueno, hay que actuar con sensatez, mesura y rigor", precisamente todo lo contrario de su modo de actuar como líder de la oposición en aquellos momentos y en un tema tan delicado para la política nacional y catalana en particular, aquello tan viejo de haz lo que digo pero no lo que hago, entendido, señor Rajoy.
Y para terminar una prácticamente online, de hace cuatro días en su visita a Italia, en la comparecencia de prensa con Monti, preguntado por los efectos de la reforma laboral sobre la paz social en España, contesta: ¿Que si temo una explosión social? Nosotros ( se refiere al gobierno) hemos tomado decisiones que afectan a mucha gente( se refiere a los españoles de a pie). España necesita moderación, sensatez y equibrio....creo en la madurez, el equilibrio y la sensatez del pueblo español". Ahí es nada, como podemos comprobar la lengua española demuestra una vez más su capacidad de resistir a lo largo del tiempo, el paso de los años no debilita su capacidad expresiva.
Yo también quiero terminar con tres palabras en referencia al señor Rajoy y su capacidad oratoria:  fidelidad, originalidad y constancia, si, fidelidad a sus principios lingüísticos, originalidad en su vocabulario, y la constancia de los concursantes ganadores de "Pasapalabra". Felicidades a usted y a sus asesores porque han demostrado ser sensatos, equilibrados y mesurados.

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