jueves, 23 de febrero de 2012

El tigre vegetariano, historia de una obsesión.

Siempre me han gustado los discursos bien construidos aunque no haya compartido sus contenidos, las buenas formas son un buen analgésico para mitigar el dolor que te provocan los malos fondos, y he de reconocer que el discurso inicial del ministro Garcia Margallo en la Comisión de Exteriores en su primera comparecencia estaba bien construido formalmente, no sé cuanto habría de él y cuanto de sus asesores, aunque una vez analizado, su contenido no iba más allá de la reafirmación en el tradicional concepto de la política internacional de la derecha española que tuvo en Jose Maria Aznar su hito más reconocible con la famosa reunión del trio de las Azores. El discurso bien adornado, con un cierto grado de retórica barroca que siempre embellece aún a riego de perderte en lo florido de sus formas, siempre vende bien, siempre es agradable en sus sonidos a los oidos de los oyentes como las imagenes de los documentales de La 2 a los ojos de quienes, una vez bajado casi a cero el volumen del televisor, se disponen a entrar en ese estado casi cataléptico tan característico de la sobremesa, no hay nada como esos leones del Serengueti persiguiendo a los antilopes, esas imagenes subacuáticas donde siempre el pez grande se come al chico o esos inmisericordes osos polares devorando fatigados salmones a diestro y siniestro en las frias aguas de los rios nórdicos. No hay nada como la naturaleza viva en un buen plasma o led de 42" pulgadas o más para relajar el sentido de la vista y de camino los cuatro restantes camino del descanso del guerrero.

   Bueno, ya está bien de disgresiones secundarias y vayamos a la fundamental, aquella con la que el señor ministro comenzaba su disertación, una disgresión  extensa e intensa de caráceter histórico sobre los origenes de la construcción europea que le llevó a fechas y convenciones internacionales de cuando yo no iba al preescolar porque entonces no existía, no yo que ya tenía tres años, sino el preescolar gratuito que es otro invento arriesgado de los gobiernos de Felipe González y por lo tanto materia susceptible de ser recortada sobre todo si tenemos en cuanto que los niños y niñas con pañales no se van a manifestar ni en Valencia ni en ninguna otra comunidad autónoma del Estado Español y por lo tanto no van a ser enemigos de nadie ni de nada.
   La verdad, que no por innecesaria para la materia de la que se trataba, las lineas generales de la política exterior española, fué menos amena la recreación histórica, siempre hay alguien a quien le pueda venir bien de los allí presentes, sobre todo ahora que el infatigable señor ministro de Educación ha suprimido la aignatura de Educación para la Ciudadania, y cuestiones como estas sólo van a poder estudiarse en los programas Erasmus por Europa. Y tenía yo puestas mis neuronas a trabajar en el entendimiento de dicha recreación histórica, lo que me había hecho perder la línea discursiva on-line de la intervención, cuando de pronto dos palabras me hicieron regresar de golpe al aqui y ahora como si de un beso del Principe Azul se tratara, esas dos palabras eran: tigre vegetariano !!! loco estoy por ver publicado el discurso en el Diario de Sesiones para estudiar el contexto situacional en el que se produjeron y que no pude captar porque yo todavía estaba pensando en la Convención de Viena del 61 y su pertinencia sincrónica. Y aunque uno ha conocido al tigre blanco del Zoo de Jerez, a Copito de Nieve, ambos especímenes raros de la madre naturaleza, lo del tigre vegetariano no lo había escuchado nunca, no encontraba más explicación que una extrañeza de orden lingüístico basada en la incoherencia semántica y dirigida a la formulación de la paradoja en la mente de quien lo escuchara, fruto de alguna pirueta del ingenio de alguno de los asesores del ministro. Pero he ahí que no, que investigando sobre el tema, me desperté a las cinco de la mañana obsesionado con la figura literaria, encontré en el diario El País un artículo sobre Lopez Obrador, el candidato del Partido Revolucionario Democrático en las elecciones del 2006, publicado el pasado diez de diciembre y en el que se formula la tésis de como alguien que ha vivido los ultimos cinco años reivindicando por tierra, mar y aire su triunfo no reconocido por el supuesto fraude elctoral que él alegaba desde el principio, y candidato de la izquierda más radical frente a Ebrad, el Alcalde de México D.F., candidato de la izquierda moderada dentro del PRD, puede pasar siendo un tigre, en términos políticos, a convertirse en vegetariano. Esta tarde, una vez desentrañado el posible origen de la expresión he dormido a pierna suelta, ahora muero por leer el diario de sesiones, me obsesiona como dije antes el contexto situacional, pero creo que podré contener mis ansias unos dias en los que ya no escribiré de las formas del discurso, aqui reflejadas desde mi subjetividad política y personal, sino del fondo con el que tengo profundas discrepancias y algunas coincidencias como manifestara nuestra portavoz Elena Valenciano, hablaré de temas tan próximos para mí en la distancia  física como la posición del Gobierno del PP sobre Gibraltar y tan en la distancia como los derechos humanos en Cuba ó la pobreza en el Africa subahariana occidental, porque comparto  lo que cuenta aquella canción de amor de Luis Miguel. " dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón.."

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