domingo, 15 de enero de 2012

ANTIGONA EN TIEMPOS REVUELTOS: ¿TU DE QUIEN ERES, DE PAPA O DE MAMA?

  Hace unos dias, en Madrid, un amigo me presentaba a un veterano periodista acostumbrado a vivir en los aledaños del Partido y en consecuencia buen conocedor de nuestra vida interna, de nuestras filias y de nuestras fobias, en definitiva buen conocedor de procesos orgánicos como el que ahora estamos viviendo en la organización. La verdad es que me sorprendió la rapidez con la que fue directamente al grano al saber que yo era diputado por Cádiz y Secretario General del Partido en la provincia. Con aire nada aparentemente inquisitorial pero revelador de largos años de profesión, y probablemente por eso que tanto se lleva de la "economía procesal", que aconseja eliminar cualquier tipo de prolegómeno, decidio sopesar si más trámites mi manera de entender el nuevo concepto orgánico de la "neutralidad activa". Su pregunta era clara y concisa, ¿tú de quien eres, de papá o de mamá?, así de sencillo y al mismo tiempo complicado. Trás una velocisima reflexión interior mi particular "escudo antimisiles" reaccionó y ofreció la respuesta adecuada: hace mucho tiempo que disfruto de la orfandad como uno de los bienes más preciados de mi condición política.
 Me ahorré largas explicaciones estériles que sólo habrian contribuido a que el café que nos acababan de servir se enfriara pero desde ese momento una idea rondaba mi cabeza, el lunes en cuanto abra el laboratorio de análisis me hago la prueba de paternidad y con  los resultados en la mano me tomo otro café con este hombre porque ya es hora de recuperar toda mi identidad, sobre todo mi primer apellido político.
   Y es que en estos dias más que nunca recuerdo al desaparecido y admirado Alberto Diaz Tejera, gran estudioso del mundo cásico, reconocido helenista, a quien tuve la gran suerte de tener como profesor de Lengua y Cultura Clásica en aquel Colegio Universitario germen de la actual Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz. De sus magníficas lecciones  hubo una que se convirtio en enseñanza para la vida desde aquellos dias, en instrumento de análisis para tomar decisiones en momentos difíciles como los que ahora vivimos en la organización, para resolver el camino adecuado en las encrucijadas vitales a las que individual o colectivamente he tenido que hacer frente. Esa lección a la que me refiero es la que trataba sobre "el dilema de la tragedia griega" que él simbolizaba fundamentalmente en la "Antígona" de Sofocles. El choque entre hacer caso a la ley de los dioses o a la ley de los hombres y las consecuencias trágicas que una u otra descisión pueden acarrear es una constante en la tragedia griega pero también, con nuevas formas y nuevos actores, es una constante en el devenir histórico de las humanidad. El dilema de Antígona, que debe elegir entre dar sepultura al cadaver de su hermano Polinices, que se había levantado contra el poder legítimo de su otro hermano Eteocles también muerto en la batalla, y cumplir así con la ley divina que ordenaba dar sepultura a los muertos para que su cuerpo no quedara expuesto a las aves de rapiña, o acatar la ley de los hombres que impedia enterrar a quien se había rebelado contra el poder legítimo cumpliendo así el decreto de su tio el viejo Rey Creonte. Antígona se inclina por dar cumplimiento al deber emanado de los dioses provocando una espiral trágica que acaba con su propia vida entre otras muchas. En momentos como estos se impone una lectura comentada de "Antigona" para afrontar en las mejores condiciones la encrucijada a la que nos enfrentamos.

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