domingo, 18 de diciembre de 2011

TRATADO SOBRE LA VEJEZ DEL POLITICO Y SUS ANSIAS DE RENOVACION

  El paso del tiempo tiene un efecto no deseado pero al mismo tiempo irreversible: nos hace viejos, hecho este no por obvio menos digno de estudio, no la vejez en si misma sobre la que hay multitud de tratados, filosóficos, sicológicos, biológicos, fisilológicos y todos lo lógicos que se nos ocurra añadir, sino los efectos del paso del tiempo sobre quienes nos dedicamos a la política y en esto si hay mucho por investigar y estudiar.
   Hay quienes se aferran al viejo lema de "los viejos rockeros nunca mueren", estos tienen un primer elemento positivo y es que admiten que por muy rockeros que sean, son viejos, lo que no deja de ser con bastante frecuencia una  mera estrategia sicológica para producir la conmiseración de quien lo escucha o lo lee. Pero bueno, tienen por otra parte la valentia de reconocer un proceso biológico inexorable motivado por la permanente y ya amenazante caída de las hojas del calendario y de las espectativas electorales.
Pero el contexto linguístico nos lleva a la trampa, se definen como rockeros palabra que tiene evidentes connotaciones de juventud. Pero no, los viejos rockeros mueren y si no que se lo digan a Elvis Presley o a John Lennon, y de hecho los cementerios de la política están llenos de ellos, algunos a edad muy temprana.
   Hay otros que cuando llegan los momentos duros como los que estamos viviendo  se ponen de perfil, queman su biografía en la primera chimenea que les pilla a mano, se compran ropa en la planta joven del Corte Inglés e inasequibles al desaliento se lanzan a propagar la buena nueva de la renovación como si se hubiesen afiliado el mes pasado después de las elecciones del 20N, son los llamados renovadores por la base, por la base de cotización. Suelen aparentar desprendimiento de los cargos hasta tal punto que si Jorge Manrique los hubiera conocido, y a punto estuvo de haberlo hecho dada la antiguedad en cargo público de algunos de ellos, los incluye en las "Coplas a la muerte de mi padre". Son una especie de ONG individual, sin ánimo de lucro y sin más intención que la de abrir puertas y ventanas para que salga el mal fario que venimos padeciendo ultimamente cada vez que hay elecciones. Son una especie de transhumantes de los tiempos, ahora oveja, ahora pastor, pero siempre por la via pecuaria y porqué no también pecuniaria, que no sólo de artículos vive el hombre. Son expertos en plañir las muertes ajenas con tal de seguir viviendo las propias, no se miran al espejo ni para afeitarse no vayan a verse reflejados en su miserable condición. Reproducen lo que escuchan como propio para demostrar lealtades no pedidas, propugnan principios nuevos desde la vieja escuela que es donde temen volver, pretenden regenerar lo que ellos han ayudado a pudrir, son viejos bomberos piromanos sin miedo al fuego purificador de la renovación, son viejos independientemente de su edad biológica.
   Todos lo personajes no mencionados en esta entrada son ficticios, cualquier parecido con la realidad es total coincidencia.

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